¿Dónde están las autoridades?
Desatados los escándalos de corrupción, que salpican peligrosamente a todas las reparticiones estatales que manejan recursos, se ha desatado también una rebelión ciudadana en contra de las normas de convivencia urbana.
No bien terminan de limpiar las calles de la ciudad los barrenderos municipales, mujeres y hombres, la gente comienza a echar sobre ellas basura y no faltan ciudadanos, especial, pero no únicamente, hombres, que las convierten en baños públicos.
Los semáforos son adornos poco decorativos que sólo se respetan cuando el vehículo que va a cruzar la esquina es más grande que el que uno conduce. Y los peatones, acostumbrados a que los comerciantes se adueñen de las aceras, se han acostumbrado, a su vez, a caminar por las calles, sin, aparentemente, percatarse de que ponen en peligro su seguridad y, mucho menos, que perjudican el buen fluir de los automóviles, porque están concentrados permanentemente en evitar ser atropellados por los vehículos conducidos por quienes creen ser dueños de las calles.
Saliendo del centro histórico de la ciudad, aumentan en forma sostenida quienes creen que las señales de ruta son también adornos urbanos. Ir a contrarruta se hace rutina y cuando algún incauto conductor hace notar al infractor, se expone a ser insultado e, incluso, amenazado. La situación es similar cuando debajo de un cartel prohibiendo girar a derecha o izquierda, el conductor no duda en infringir la prohibición sin importarle mínimamente los accidentes o embotellamientos que puede provocar.
Probablemente por algún genoma inglés, en avenidas de más de un carril de circulación a muchos conductores les es indiferente ir por el carril de la izquierda o la derecha, y no faltan aquellos que deciden ir por el medio de la vía. Por esta actitud, normalmente se avanza más rápido por el carril de la derecha.
Si de estacionar se trata, cumplir las normas exige esfuerzo y, por tanto, mejor eludirlas. Así, es frecuente encontrar vehículos estacionados en zonas prohibidas y es frecuente hacerlo incluso debajo de una señal que expresamente prohíbe hacerlo. En el centro histórico, quienes más infringen estas disposiciones son los conductores de los autos oficiales y… de la Policía. No son pocos, además, quienes, si no encuentran espacio autorizado para estacionar, lo hacen en una segunda y hasta en una tercera fila, sin importarles las consecuencias de esa actitud.
Por último, en este resumen de infracciones urbanas, la ciudad ha sido invadida por motociclistas que también creen que las calles son de ellos y avanzan en zigzag por derecha e izquierda sin respetar peatones, vehículos, semáforos ni señales de circulación.
Obviamente, esto sucede porque, por un lado, hay una muy baja cultura urbana, que se traduce en la falta respeto al bien y el espacio comunes. Cada quien se siente con total derecho a hacer lo que desee sin respetar norma alguna, aunque sí exige que el otro lo haga.
Por otro lado, porque además de haber poco personal debidamente capacitado para cumplir la misión de cuidar el espacio común, éste ha sido formado en una escuela extorsiva; es decir, actúa en función a sancionar, no a educar. Para peor, hay pugna entre funcionarios de la Policía y la municipalidad, entidades que tienen como principal función velar por el cumplimiento de las normas que garantizan una adecuada y pacífica convivencia ciudadana.
En el caso de la Policía la situación llega a extremos intolerables. No sólo que --salvando honrosas excepciones, que las hay— sus efectivos entienden su función en forma exclusivamente coercitiva, sino que aprovechan su poder y el temor que irradian para abusar y extorsionar a la gente. Ejemplo preocupante son las batidas en contra de conductores ebrios, por las cuales han convertido un concepto de gran valor como es tener tolerancia cero contra el consumo de alcohol, en una fuente ilegal de recursos. Peor si la víctima es joven.
¿Dónde están, pues, las autoridades para educar y hacer cumplir las normas?
El autor fue director de Los Tiempos
Columnas de JUAN CRISTÓBAL SORUCO QUIROGA

















