Mercantil festejo del Día de la Madre
Desde el inicio del mes de mayo, preocupa a los cochabambinos el festejo del Día de la Madre. Para algunos resulta ser una cuestión importante y para otros no tanto. Según se ve en las calles de nuestra ciudad, el comercio explota esta fecha de manera masiva, con un espíritu mercantil o interés excesivo en conseguir ganancias en cosas que no deberían ser objeto de negocio.
El 27 de mayo es una fecha en la que, en nuestro país, recordamos a mujeres valerosas que ayudaron a la independencia de Bolivia. Hoy sólo promocionamos el sentimiento de reconocimiento por aquellas mujeres que han replicado el sentimiento mártir de esas valerosas mujeres del pasado.
¿Cuántas mujeres se identifican con este modelo estereotipado de cualidades? Personalmente, día a día, peleo conmigo misma para emular algunas cualidades y rechazar otras.
El día que nació mi primer hijo fue, sin duda, el acontecimiento más relevante de mi vida por la mezcla de emociones: dolor, dudas, angustia, soledad, renuncia, impotencia, emociones que no todas expresamos en voz alta. No obstante, todas las madres internamente compensamos todo lo anterior con el modelo de amor incondicional y el instinto materno inculcado por nuestras madres.
Entonces, ¿qué debemos festejar el Día de la Madre? Las cualidades de mártir, el trabajo incansable de amor y enseñanza, el esfuerzo de igualdad que buscan todas la madres cuando trabajan y pseudocuidan a sus hijos. Cada uno de nosotros, en su interior, sabe qué es lo que agradece a esa madre con el festejo.
Hay muchas mujeres que no pueden o no quieren ser parte de este grupo selecto de mujeres que ha dejado su “huella de carbón” en nuestro planeta y no por eso dejan de ser mujeres valerosas y luchadoras.
El Día de la Madre debería servir para que procuremos reconocer el valor “verdadero” de la mujer a la que agasajamos y no seamos parte del movimiento mercantilista y vacío que invade Cochabamba el mes de mayo.
Comunicadora
Columnas de MARÍA RENÉ TORREZ

















