La mente, banco de emociones
Participando recientemente en la feria denominada Ciudad Digital Financiera, tuve la oportunidad de observar la cantidad de tecnología que se está usando en todo el tema financiero y dentro de esto reflexionar cómo las computadoras y en definitiva los bancos tienen una relación con nuestras vidas e incluso con nuestra mente.
Hablo de que nuestra mente puede ser considerada como una cuenta de banco personal que podríamos llamar banco de las emociones, en el que tenemos saldos que podemos usar en cualquier momento.
Todos los días, mientras transcurre nuestra vida estamos haciendo depósitos a favor dentro el balance. Estos depósitos los podríamos traducir en experiencias positivas, aprendizaje, tiempo aprovechado, sin embargo, también pueden tener peso en negativo como tiempo mal usado, errores, malas experiencias u otros.
Esta cuenta emocional puede ayudarnos a construir confianza en nosotros cuando tenemos gran depósito de emociones positivas en las cuentas del banco de las emociones o pueden jugarnos en contra y hacernos dudar de lo que somos capaces de hacer, entre otras cosas, cuando tenemos gran depósito de emociones negativas.
Hasta acá podemos concluir que nuestra mente realmente actúa como una cuenta de banco en la que lo que tú depositas es lo que retiras.
En este punto nos toca reflexionar sobre qué toma más nuestra atención, qué llena nuestra mente, a qué dedicamos nuestro tiempo, ya que hay la manera de poder tener más peso positivo o negativo en nuestro balance dentro del banco de las emociones.
Hay un verso bíblico muy propio para esta reflexión que dice que de la abundancia del corazón habla la boca, de lo que llevamos dentro o tenemos en abundancia hablamos y en definitiva eso damos a los demás.
Me gustaría invitarnos a hacer depósitos de valor a través de emociones positivas cada día con palabras, afirmaciones, elogios, experiencias, aprendizaje, preocupación por el otro, empatía, entre otros, para que cuando lo necesitemos lo podamos disponer de las cuentas de este banco. Existe también una regla importante dentro de este banco de emociones que lo denominaremos el principio de la abundancia, que dice que para que a nuestras vidas lleguen cosas nuevas y mejores debemos hacer espacio tirando todo aquello que no sirve.
Finalmente, no podemos cerrar este espacio sin concluir que como buenos administradores de todos los recursos que tenemos; es nuestra responsabilidad cuidar que el saldo final de nuestra cuenta personal en el banco de las emociones sea positivo.
Si lo logramos, estaremos dejando una valiosa herencia para quienes nos recuerden, permitiendo que podamos trascender en el tiempo.
Coach de vida
Columnas de DANIEL E. GUZMÁN SANCHA


















