El beneficio de estar obligado
Surfeando por la nube me encontré con un sinfín de videos, de todo y de nada, en vivo y en diferido, cuya producción de bajo presupuesto ha sido elevada exponencialmente por la cuarentena. Muchas personas han salido de su zona confortable y se han metido a la vorágine digital, que no es líquida, es cambiante y cuando te das cuenta todo lo que sabes ya está caducando.
En los videos en vivo tuve acceso a lanzamientos, encuentros, reuniones, como asistente y como expositor, que no hubieran sucedido sin pandemia. La falta de interacción real ha mostrado que el video es comprendido como el formato que más se acerca a lo normal. Se ha notado en la resiliencia de una parte de la sociedad que se ha abierto totalmente a mostrarse en una pantalla, filmarse con estrategias de aficionado, en muchos casos.
Esta producción audiovisual entró a solucionar ciertas formalidades sociales, como lanzamientos de libros o conferencias, conversatorios, entre otros, que normalmente se llevarían a cabo en un salón ófrico del centro de la ciudad con siete asistentes que además son parientes de los interesados. Y es real que muchas veces me perdía eventos porque me quedaban muy lejos, las distancias se han acortado.
Muchos profesionales también han encontrado una manera de ofrecer sus servicios y se camuflan entre palabras grandilocuentes para convertirse en expertos de sus pequeños círculos sociales. Los que más saben, tienen menos videos, y obviamente se los extraña. Como el único concierto virtual que dio Piraí Vaca, o las charlas del genio HCF Mansilla sobre filosofía.
En este océano de contenidos, el comportamiento de los usuarios de los diversos medios digitales ha cambiado también por la producción de bajo presupuesto, se entiende que también están siendo invadidos por grupos de usuarios que antes no estaban activos. En la época del capitalismo de la atención, avanzamos hacia nuevas obligaciones en nuestra complicada relación con los medios digitales.
El autor es escritor
Columnas de CAMILO ALBARRACÍN ZELADA




















