Todo es estadístico: el caso Spotify
La actividad humana, especialmente la comunicativa, queda registrada actualmente mediante diversos métodos digitales. Todo lo que hacemos es parte de un conglomerado de estadísticas superficiales y que no tienen realmente un sentido productivo aparente. Así, esta semana me llegaron mis estadísticas de Spotify, ¿ahora sé mucho más de mí que antes?
Spotify tiene un servicio para sus usuarios premium, que consiste en un informe anual sobre toda su actividad en la aplicación. Aunque hacen el esfuerzo de ponerle diseño y colores para que luzca bien, en el fondo sólo son estadísticas de lo que escuchaste. En la era de la hiper personalización, un top 10 de un programa de música, sea de televisión o de radio, ya no representa a nadie; lo que funciona es tener tu propio top de canciones que escuchaste y pare de contar.
Es interesante descubrir la banda que más escuchaste, las canciones, los géneros, los minutos; tu propio espacio personalizado de datos. El caso de Spotify es claro, te entregan un pequeño paquete de datos que refleja parte de tu pequeño mundo musical. ¿Qué pasa con otras plataformas de entretenimiento digital? ¿Nos damos cuenta de la cantidad de información que guardan sobre nosotros?
El término data broker se refiere a todas las personas que, a través de plataformas digitales, se dedican a vender información de terceros. En muchos casos, la información es anonimizada para no ponerle un rostro al número, pero en el fondo sigues existiendo ahí. Tu información es valiosa y alguien está lucrando con ella. Spotify, por ejemplo, vende la información de sus usuarios que no pagan a empresas que buscan hacer publicidad.
¿Se imaginan si Facebook nos diera toda la información almacenada sobre nosotros a partir de nuestra actividad? Facebook registra impresiones, alcance, interacciones, clics, reproducciones de video, tiempo de visualización, todo lo que escribes en el buscador, todos los chats que tienes con tus amigos, quién te dio más likes, cuántas publicaciones hiciste, comentaste o cuántos intentos de publicaciones que luego descartaste tienes en tu historial; entre muchos otros datos. Los amigos a los que diste más likes, los tipos de fotografías, videos, historias, textos, que te gustan consumir. Los horarios en los que más ingresaste a la aplicación. La cantidad de publicaciones que viste en todo el año, imbuido bajo la cultura del consumo snack. En resumen, un horror.
Pero cómo nos gusta scrollear.
El autor es escritor
Columnas de CAMILO ALBARRACÍN ZELADA



















