El lenguaje natural de los audiovisuales
En 2012, Paul Levinson, en su libro New New Media, describía que los new new citizens están encantados por las narrativas audiovisuales hechas especialmente, aunque no exclusivamente, mediante teléfonos móviles. Ocho años después, vemos que esto se ha incrementado exponencialmente, y se ha ahondado. Al respecto, Denis Renó explica, en su estudio titulado Movilidad y producción audiovisual: cambios en la nueva ecología de los medios, que “algunos teóricos prevén que en 2030 casi la totalidad del contenido mediático producido será audiovisual”. Ya existe un detalle fundamental, la gente aprecia mucho este formato porque es el más cercano al lenguaje natural, al cotidiano y cara a cara.
Traje todo este bagaje a colación porque me pasaron un video que titulaba algo así como El primer avatar de noticias del mundo. En este contenido se mostraba un diseño gráfico en 3D –del estilo de la publicidad de la marca Harry el limonero–, con forma humanoide, aludiendo a una conductora de noticiero, pero en una calidad bajísima. Este diseño estaba animado precariamente, en todas las palabras la boca se movía como si mascara chicle y el resto del cuerpo estaba estático. Por otra parte, la voz estaba creada con inteligencia artificial que reconoce palabras y las lee sin acentuación. Al parecer, era una producción nacional, pero eso no le quita el hecho de que sea un desastre total, y los efectos de la película Dune, de 1984, se vean realmente especiales a su lado.
La lectura apunta hacia una narrativa audiovisual en donde el ser humano aún es central, cualquier iniciativa de llevar adelante avatares o perfiles diseñados es propio de videojuegos u otras iniciativas que tienen una razón de ser; desplazar una figura humana puede ser contraproducente para una producción. El caso más claro fue la película El Irlandés que, aunque no fue tan lejos como animar completamente, hizo el ejercicio de rejuvenecer a Robert De Niro y no causó una buena impresión porque rompió con el límite de lo creíble. Una animación o un efecto especial tienen que estar muy bien hechos o no cumplen con su objetivo.
El autor es escritor
Columnas de CAMILO ALBARRACÍN ZELADA




















