Mejor a otro paraíso

Columna
LA MADRIGUERA DEL TLACUACHE
Publicado el 22/05/2022

Algunos por su naturaleza camaleónica, otros por circunstancias adversas que no dan tregua o, los menos, por un entusiasmo aventurero, los seres humanos gozamos de una capacidad adaptativa a nuevos entornos que ningún otro ser vivo tiene.  

De ahí que cuando escuchamos a mujeres ucranianas contar cómo (el porqué ya lo sabemos) dejaron la fría ciudad de Poltava para migrar a la semidesértica Saltillo en Coahuila; o vemos a familias de venezolanos maquillando los rompemuelles de La Paz, nadie se pregunta cómo le harán ellas para tolerar el verano norteño, ni de qué modo sobrevivirán aquellos —que emigraron de la costa caribeña— para respirar a nuestros casi cuatro mil metros de altura. Nos preocupan sí, las fracturas emocionales, los destierros obligados y las familias estropeadas. 

Nuestra estructura corporal está presta al cambio de hábitat, no sin cierto flagelo (conservo cicatrices del crudo invierno de nuestra llegada a Sucre por primera vez, luego de salir de Ciudad de México, con una larga escala en la estival Tegucigalpa). Es la intrepidez la que en ocasiones puede aflojar. El miedo a lo ajeno, a lo que nunca ha sido nuestro. A lo que hemos vivido sólo a través de algún canal de TV cable como Nat Geo o TLC.

Hace meses, en una visita a Colombia, unos “conocidos cercanos” nos invitaron a pasar el fin de semana en el hotel ecológico del que son dueños, en Buritaca, un estuario en el que confluyen el río del mismo nombre -que nace en lo alto de la Sierra Nevada de Santa Marta- y las aguas saladas del mar Caribe. 

Una vez aceptada la invitación (quién declina un llamado al Edén), nos llegó el correo electrónico con las “condiciones” de la estadía: Dada la “política de sostenibilidad”, las habitaciones no contaban con aire acondicionado, ni agua caliente (ya no digamos wifi). Hasta ahí, todo controlable.

El instinto de supervivencia tuvo que activarse llegada la noche, luego de la advertencia del mesero —mientras nos servía el último mojito de la velada— de que, como los baños de la habitación no estaban techados (cumpliendo su eslogan: “la mejor experiencia de relajación y encuentro con la naturaleza”), debíamos cerrar bien nuestras puertas si queríamos evitar que nos visitaran los murciélagos.

Una vez acostados y asegurada bien la puerta del baño, cerré los ojos dispuesta a emprender el descanso que sólo un lugar paradisiaco como ese podía brindar. A los quince minutos mis pupilas se dilataron y las pestañas superiores se amalgamaron con mis cejas. 

El búngalo en el que nos alojábamos quedaba en la mera playa, a sólo cuarenta metros del mar. Nuestra puerta no tenía cerrojo. Las probabilidades de que algún disidente de las FARC residuales (estábamos en zona selvática) se aprovechara de turistas incautos en exhibición eran —si me preguntaban durante la vigilia— enormes. Así como grandes eran las posibilidades de que un caimán hambriento pasara por ahí y oliera algo digno de su cena. Para entonces, los murciélagos eran el menor de mis temores.

Por momentos aparecían destellos de optimismo cuando recordaba a Ingrid Bentacourt. Que luego de seis años de cautiverio en la selva y una operación de rescate tan controversial (por el uso indebido de emblemas como el de la Cruz Roja o el apoyo extranjero) como exitosa (no hubo un solo disparo), demandó al Estado colombiano (que la había rescatado) y le exigió el pago de unos siete millones de dólares como “compensación por los daños morales y económicos” emergentes del secuestro efectuado por las FARC. Con su estrambótica demanda, Betancourt no consiguió plata pero sí la creación de colectivos en las redes sociales pidiendo su devolución a la cautividad... Aun así, me aferré a la figura de la exrehén como única oportunidad de sacar rédito a mi estado de amenaza. Quién sabe y yo lograra algo llegado el caso. 

Nunca una noche me había parecido tan larga, ni el canto de un gallo más esperanzador. En la mañana nos duchamos con agua fría —que es buena para la circulación—. Y con la mirada en el cielo radiante (suplicando que ningún pájaro gustara del champú anticontaminante de coco y quinua) me congratulé de estar viva. 

Si me viera obligada a migrar a un bosque tropical, accionaría mi botón de aclimatación e invertiría en ansiolíticos. Pero mientras pueda mantenerme en este ecosistema seco y alto, agradeceré tener que preocuparme sólo por que no entre una mosca al cuarto y se le ocurra zumbar. Eso sí, prefiero el canto de un gallo a la bocina del carro basurero; por muy musical que ésta sea. 

 

Columnas de DANIELA MURIALDO LÓPEZ

22/02/2026
Me di a la tarea de escuchar canciones del reguetonero y trapero puertorriqueño, Bad Bunny. No soy quién para criticar música alguna: escucho con oídos de...
08/02/2026
Se le preguntó al filósofo conservador Roger Scruton si el mundo necesitaba más idealismo, a lo que el contundente británico respondió que no, que el mundo...
15/12/2025
No hace falta ser melómano ni conocedor para saber de dónde viene el título trillado de esta nota. Nunca he sentido devoción por Mercedes Sosa –quien más...
30/11/2025
Como uno ya no puede salir incólume de las redes sociales, lo mejor es bañarse de repelente antes de acceder e intentar la menor cantidad de ronchas, de esas...
16/11/2025
Conocí la plaza Murillo a mis 13 años, durante una escala prolongada a la que mi hermana y yo, recién llegadas a Bolivia, debíamos someternos –pues no había...
  •  

Más en Puntos de Vista

RECUERDOS DEL PRESENTE
HUMBERTO VACAFLOR GANAM
19/07/2026
EL SATÉLITE DE LA LUNA
FRANCESCO ZARATTI
19/07/2026
RENZO ABRUZZESE
19/07/2026
EN VOZ ALTA
GISELA DERPIC
19/07/2026
COLUMNA CIRCUNSTANCIAL
CARLOS GUEVARA RODRÍGUEZ
18/07/2026
En Portada
Tras el hallazgo de un cargamento de 189 kilos de oro cuyo propietario pretendía sacar del país rumbo a Dubái (Emiratos Árabes Unidos) en el aeropuerto de Viru...
El presidente del Estado, Rodrigo Paz, declaró ayer  que “vamos a ir haciendo cambios” en el gabinete de ministros y dijo que estas decisiones no son una...

Los incendios forestales en el departamento de Tarija están controlados, según el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda.
El centro de radioterapia que se construye en los predios del exhipódromo permanece paralizado desde hace un año y ocho meses con un avance físico del 70% y...
Los desembolsos en el primer semestre de 2026 ascienden a $us 1.217,8 millones, mientras que el pago por servicio de la deuda es de $us 1.284,9 millones, es...
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) anunció una inversión superior a 40 millones de dólares para rehabilitar la red vial afectada por los recientes...

Actualidad
Los desembolsos en el primer semestre de 2026 ascienden a $us 1.217,8 millones, mientras que el pago por servicio de la...
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) anunció una inversión superior a 40 millones de dólares para...
El centro de radioterapia que se construye en los predios del exhipódromo permanece paralizado desde hace un año y ocho...
Tras el hallazgo de un cargamento de 189 kilos de oro cuyo propietario pretendía sacar del país rumbo a Dubái (Emiratos...

Deportes
Los fondistas bolivianos Héctor Garibay y Gabriela Mamani representarán a Bolivia en el Campeonato Mundial de Ruta que...
Bolívar enfrentará al brasileño Gremio hoy en el partido de ida de los playoffs de los octavos de final de la Copa...
El presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, vivió una situación incómoda minutos antes de emprender el regreso a...
Después de estar por más de medio año inactivo, ayer el jugador Henry Vaca, de 28 años, firmó para el club Aurora. El...


Doble Click
Unos 150 bailarines subirán al escenario del teatro Adela Zamudio para escenificar la “La Tribu Golden Awards” . El...
La cantante cochabambina Micalea Lima obtuvo el pase a la decimocuarta edición del Festival Internacional de la Canción...
El grupo Wayra JapónAndes celebra su décimo aniversario en Cochabamba con un concierto que se celebrará este jueves 23...
Espectáculos culturales para todos los gustos tiene en cartelera cochabambina para la semana 30 del año , destacando la...