El inútil juego de la culpa
He leído interesantes comentarios sobre la desaparición de Página Siete, medio que hasta el final conservó cierta independencia frente al Gobierno, pese a sus coqueteos con cierto izquierdismo biempensante, difuso y descafeinado. Estos comentarios, sin embargo, me parecen esencialmente superficiales... e inútiles.
Se dice, como primera razón, que el Gobierno causó la quiebra del periódico al negarle publicidad estatal. Por otra parte, no pocos afirman que la disminución de lectores jugó un rol fundamental por cierto embrutecimiento colectivo, propio de la adicción a las redes sociales, junto con el analfabetismo funcional de buena parte de la población, especialmente los más jóvenes.
En suma, nos dicen que Página Siete desapareció por culpa del Gobierno y de los lectores. Los primeros serían responsables por malvados y autoritarios, y los segundos, por idiotas. Naturalmente, no puedo aceptar ninguna de esas explicaciones.
Con relación a la publicidad gubernamental, me pregunto si hay alguna forma “justa” y ética de distribuir semejante sarta de mentiras. Honestamente lo dudo. En cualquier caso, me parece que hay un problema fundamental, en términos de sostenibilidad, si un periódico sólo puede sobrevivir gracias a ese dinero. Quizás es el modelo tradicional del sector que está en crisis.
En cuanto a los lectores, creo que es muy mala idea tratarlos con desprecio. ¿No será que simplemente tienen hábitos diferentes a la hora de informarse?
No tiene sentido buscar culpables. ¿Qué se gana? Al contrario, es más útil y urgente inventar maneras de alcanzar a esa importante fracción del país que no lee periódicos y que está abandonando la televisión clásica. Creo que hay maneras de acercarse a ellos y de proporcionarles información honesta e interesante. Se trata finalmente de adaptarse al público, no de esperar milagros o iluminación colectiva.
Columnas de ERNESTO BASCOPÉ


















