La utilidad del Censo
En el plazo anunciado hace medio año, el Instituto Nacional de Estadística (INE) entregó los resultados finales del Censo Nacional de Población y Vivienda 2024.
Ahora sabemos con certidumbre cuántos habitantes permanentes tenía Bolivia el 23 de marzo del año pasado, día en que tuvo lugar ese monumental despliegue de recursos humanos y técnicos para contarnos, saber las condiciones de nuestras viviendas, además de otros datos útiles para conocer cómo evoluciona el país.
Así, ahora sabemos que en nuestro territorio viven más de 11.365.333 personas, pues ese número es el resultado del conteo efectuado el día del Censo, hace un año y poco más de cinco meses.
Sabemos también que entre el Censo de 2012 y el de 2024 la población de Bolivia aumentó en 1.305.477 habitantes y que el crecimiento demográfico entre esos años ha sido menor que el registrado en los anteriores periodos intercensales de este siglo. Tendencia que ya se observaba desde el último censo del siglo pasado.
Sabemos muchos datos más sobre cuántos somos, dónde y cómo vivimos. Los conocemos con certidumbre pues organismos internacionales reconocen la calidad de la realización de Censo.
Como la Comisión Internacional de Alto Nivel conformada por representantes del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia, del Fondo de Población de la Organización de Naciones Unidas, del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco de Desarrollo Fonplata y del Banco Mundial.
Esa comisión “felicita al país y al INE por la (…) entrega de los resultados finales del Censo de Población y Vivienda 2024 de Bolivia, reconociendo la misma como un hito de gran relevancia para el país y su sistema estadístico”, señalaba la responsable de Naciones Unidas en Bolivia, poco antes de que esos datos sean de conocimiento público.
Y el Celade, División de Población de la Cepal, afirmó que “los resultados del Censo evidencian un proceso moderno, técnico y transparente”.
“Son un activo y un patrimonio común al servicio del desarrollo del país”, agregaba el director del Celade, el día de la presentación de esos resultados, antes de agregar que esos resultados fortalecerán la capacidad de planificar el desarrollo del país.
Sabias palabras las de ese funcionario internacional. Sabias y certeras, pues los números que ahora disponemos sobre Bolivia serán de verdad un patrimonio al aplicarlos para planificar las políticas estatales.
Y esta es una circunstancia excepcional para ello, pues los candidatos presidenciales y vicepresidenciales que pugnan por nuestros votos para ganar la segunda vuelta electoral, el 19 de octubre, tendrían que proponer, para los próximos cinco años, planes concebidos en función de lo que ahora conocemos de nuestro país gracias al Censo de 2024.



















