¿Qué hay detrás del conflicto en Colcapirhua?
El manejo de la basura y los intereses que existen detrás de esa actividad provocan que, con cierta frecuencia, en Cochabamba estallen conflictos de alta intensidad que afectan a la población en general.
El manejo de los residuos sólidos puede verse como un problema que necesita solución, pero también es una importante fuente de ingresos para las empresas que se dedican a esa actividad que no se limita a enterrar los desperdicios, sino que incluye una cadena de acciones que –como el interés en asumirlas lo evidencia– son lucrativas.
¿Qué destino tienen los residuos que se generan? ¿A dónde van y quién recibe los ingresos? ¿Las alcaldías y operadores licitan la comercialización de los residuos? Esos son solo algunas de las preguntas posibles sobre el tema.
Pero, el destino de los residuos sólidos solo es un eslabón de toda la industria que mueve la basura. Hay muchos más intereses, sobre todo, por la búsqueda de nuevos lugares para emplazar botadero o plantas industriales.
Excepto Sacaba que dispone de un complejo donde se separan y procesan los residuos y que incluso cuentan con un crematorio para los cadáveres de animales. tdos los municipios del eje metropolitano, desde Cercado hasta Vinto tienen botaderos a cielo abierto y enfrentan problemas por la presión para cerrarlos y hallar nuevos espacios de sacrificio ambiental.
En ese camino deben encarar diversos conflictos como el tráfico de tierras, que involucra a redes de loteadores que buscan captar todos los espacios con potencial inmobiliario y, también, cerrar otros que se hallan en sitios ideales para los asentamientos humanos.
En esa pugna, la búsqueda por alternativas agudiza un conflicto que resulta de la combinación del mercado de tierras y la gestión de la basura. Lo ocurrido recientemente entre Quillacollo y Colcapirhua tiene su origen en un problema de límites territoriales, pero también, en el mercado de tierras de Cotapachi.
¿Por qué cerrar el botadero de Colcapirhua que está a lado del relleno de Quillacollo? ¿Qué alternativas ha previsto Colcapirhua para llevar, tratar, reciclar e industrializar sus desechos en otra zona? Y, ¿qué participación pudieron tener las empresas que están buscando un nuevo lugar para trasladar los residuos de otro municipio?
Son preguntas que la investigación que se lleve adelante debe considerar para llegar al fondo y formular soluciones. De lo contrario, quienes movilizan y azuzan a personas inocentes a ejecutar acciones violentas continuarán operando y en el futuro con seguridad se puede repetir la historia.
El luto y dolor que ha dejado la violencia en Colcapirhua tendrían que movilizar a las alcaldías del eje metropolitano y la Gobernación a encarar el manejo de los residuos sólidos sin que intervengan intereses ajenos al tema específico y al buen manejo ambiental.

















