Más educación; menos sanciones
Cochabamba no es solo conocida como la ciudad jardín; sino, también como ciudad de las bicicletas, porque la topografía permite que las personas usen este medio como un transporte eficiente, seguro y ecológico. El Día del Peatón y el Ciclista es un buen ejemplo de la apropiación que hace la población de esta modalidad de transporte.
La ciudad de Cochabamba tiene una red de 18 kilómetros de ciclovías y ciclorrutas y es utilizada por al menos 5.000 personas diariamente para desplazarse a sus distintas actividades. Sin embargo, el gran desafío es contar con rutas seguras para los ciclistas y que los conductores respeten el espacio para las bicicletas en las avenidas y calles.
Las recientes denuncias de conductores que invadieron las ciclovías en la zona norte y en la laguna Alalay avivaron el debate sobre la inseguridad vial en los espacios destinados exclusivamente a los ciclistas y derivaron en una respuesta inmediata de la Alcaldía de Cochabamba que se tradujo en la promulgación del Decreto Municipal 530/2026.
La medida endurece la multa para los conductores que invadan el espacio de 100 bolivianos a 10 mil bolivianos. Antes de aplicar las sanciones, la Dirección de Movilidad Urbana realizará la socialización hasta el 27 de julio.
El director de Movilidad Urbana, Hever Rojas, explicó que se realizarán patrullajes y controles permanentes para emitir las sanciones en el lugar mediante boletas registradas en el sistema e impresas con equipos portátiles y se otorgará un plazo de tres días para el pago de la infracción. Asimismo, pidió a la población denunciar estos hechos a la línea gratuita 151. Se dar a conocer la placa del vehículo infractor y su ubicación, para que el personal municipal verifique la infracción y proceda a aplicar la multa.
La medida ha generado reacciones a favor y en contra. Los que respaldan la imposición de una sanción económica afirman que es la única manera de que los conductores aprendan a respetar las señales de tránsito y los espacios exclusivos para los ciclistas. Sin embargo, quienes observan que se cobre una multa de 10 mil bolivianos consideran que el monto está fuera de la realidad y que no resolverá el tema de fondo: la falta de educación vial.
Aunque ambas reacciones parezcan distintas y hasta opuestas tienen algo en común: la necesidad de hacer algo y no aceptar que la invasión de los espacios dedicados únicamente a los ciclistas se normalice y que los conductores vean esta alternativa como un atajo para salir del congestionamiento vehicular. El gran riesgo es que las medidas que aplica la Alcaldía de Cochabamba se queden únicamente en la sanción y se genere otra fuente de recaudación municipal sin que se incida en la educación vial.
Más allá del castigo, es importante que las autoridades municipales se enfoquen en la educación vial permanente para tener ciclovías seguras. El objetivo de cualquier gestión tendría que ser apostar por más educación y menos sanciones.




















