Plan contra sismos
Aunque las prioridades del país con absoluta probabilidad son la economía y la seguridad ciudadana, la naturaleza ha demostrado que puede sorprendernos en el momento menos pensados con terremotos devastadores como los que han afectado a Venezuela y a Colombia que dejaron a miles y cientos de víctimas fatales en cada uno de esos países.
Los desastres que viven estos dos países hermanos son una llamada de atención para que los países con niveles de riesgo, como Bolivia, asuman acciones preventivas al preparar a la población para reaccionar ante sismos que pueden ocurrir en cualquier momento y dejar daños fatales en cuestión de minutos.
Los terremotos son uno de los desastres más impactantes por el gran daño que provocan debido a la destrucción de edificaciones y costo en vidas humanas y heridos. Y, aunque después solo se registran replicas otro de sus efectos es que dejan desactivados varios servicios, incluidos, los aeropuertos.
Bolivia ha sufrido terremotos a lo largo de su historia, entre los más graves el que sacudió a Aiquile, el 22 de mayo de 1998, de una magnitud de 6,8 en la escala de Richter. El desastre afectó además a sectores de las provincias Campero, Carrasco y Mizque.
Entonces, perdieron la vida alrededor de un centenar de personas y se derrumbaron el 80 por ciento de las edificaciones debido a que estaban construidas con adobe y no resistieron el sismo. De acuerdo con los registros unas 15 mil personas se quedaron sin hogar.
La ayuda a las poblaciones afectas se complicó por la falta de una red de caminos y servicios de transporte adecuados para enviar alimentos, medicinas, herramientas y maquinaria, con la agravante que la asistencia se vio manchada por la corrupción por la compra de una aeronave con sobreprecio.
En la actualidad, Venezuela y Colombia hacen frente a un desastre con daños puntuales y a otros colaterales como la reconstrucción y la atención de heridos. Sin bien las primeras horas se enfocan en la búsqueda de sobrevivientes, en los días siguientes se requiere hacer la limpieza y planificar la reconstrucción.
Bolivia se enfrenta al desafío se promover una cultura de prevención y preparar a la población para una situación de sismos. Luego, debe mejorar su normativa de construcciones y contar con mecanismos que verifiquen el cumplimiento de las edificaciones con condiciones antisísmicas y salidas de emergencia.
Las instituciones de defensa civil están llamadas a prepararse con planes de alerta de temprana, para el desastre y la etapa de posdesastre. Con seguridad es difícil prevenir un terremoto, pero sí es posible prepararse con planes adecuados y recursos suficientes para atender la emergencia.





















