La tradición de la diablada. Una historia de fe y sincretismo religioso
En tiempos anteriores a la llegada de los colonizadores españoles, el actual territorio de Oruro era ocupado por el pueblo uru murato, que había desarrollado su propia mitología.
Cuenta la leyenda que desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad de Oruro, el malvado dios Huari envió cuatro plagas: hormigas, un sapo, un lagarto y una víbora.
Una hermosa ñusta, princesa virgen de los pueblos prehispánicos, salió en defensa de los urus y convirtió las plagas en arena y piedras que hoy se pueden apreciar con claridad en esa ciudad.
Cuando los españoles descubrieron un colosal yacimiento de plata en esa región, los conquistadores se volcaron masivamente sobre el lugar para explotar la riqueza apenas comparable con el Cerro Rico de Potosí.
Los mineros recrearon la mitología uru y la unieron al tío de la mina, la deidad del inframundo, que protege las vetas y permite descubrir otras.
Fue cuando todo se sincretizó y la ñusta fue reemplazada por la figura de la Madre de Dios, la Virgen del Socavón, a cuya devoción comenzaron a bailar en la época de carnavales.
La diablada
Las creencias tuvieron su punto más alto entre los mineros, quienes rinden pleitesía al tío, que se representa en el ingreso a cualquier socavón con una figura que recuerda al diablo, su cuerpo es rojizo y transmite una actitud patronal. Se presenta con el torso erguido y los brazos, en forma de ele, reposan sobre sus piernas, siempre abiertas y exhíbe un gran miembro.
Wari era originalmente un dios bienhechor, pero con la llegada de los católicos europeos se lo confundió con el demonio y la diablada pasó a ser la danza de la lucha del bien, representado por el arcángel Miguel contra el mal.
En 1789 se produjo la aparición de la Virgen del Socavón en Oruro y a partir de ese momento, se desarrolló el movimiento que derivó en la Entrada del Carnaval de Oruro.
La pintura fue encontrada en una cueva del cerro Pie de Gallo ocupada por Anselmo Belarmino, el “Nina Nina”, quien robaba a los ricos para ayudar a los pobres, hasta que murió en esa cueva y a su lado se halló la pintura de la Virgen.






















