Jóvenes talentos se van y triunfan fuera del país
Carla (26) y Cloé (19) Brockmann son dos jóvenes bolivianas talentosas con inclinaciones artísticas, que aman la danza y su tierra, pero debieron elegir entre quedarse en el país con su familia y amigos o emigrar para desarrollarse en lo que les apasiona.
La primera es bailarina y profesora de danza contemporánea. Se quedó en Bruselas y terminó dos maestrías en Bellas Artes , en las ramas de pintura y dibujo de la “Académie Royale des Beaux Arts”.
Desde hace un año, la acompaña su hermana menor (Cloé) –también bailarina, amante de la música y danza clásica y contemporánea– quien ahora además sigue la carrera de fotografía.
Como ellas, miles de jóvenes talentos en baile, música, pintura, actuación y demás ramas culturales y artísticas quisieran optar por profesionalizarse tras el bachillerato, pero pocos hallan alternativas en el país.
Quienes tienen contactos, recursos económicos o posibilidades de becas en el extranjero parten buscando su rumbo, mientras la gran mayoría se queda obligada a elegir una carrera convencional y tradicional, con sentimientos de frustración.
“Lo que más hubiera querido en la vida es salir afuera a continuar mis estudios de piano, pero pese a contar con una beca, fue imposible para mis padres mantener el monto de alojamiento y alimentación que no formaban parte de la colegiatura en Francia”, lamenta Jaime Antezana (20). “Tras muchos meses de depresión al ver escapar mis sueños, finalmente asimilé optar por la carrera de Ingeniería Industrial, que a diferencia del piano en Bolivia me va a permitir alcanzar un mejor trabajo y sueldo”, cuenta Jaime.
No sucedió lo mismo con Andreas Siles Mellinger (19), el eximio violinista cochabambino que partió a Viena con apenas 13 años, porque el nivel musical que alcanzó con su destreza exigía de mayores retos y escuelas. Sus padres lo apoyaron por completo y hoy Andreas viaja por el mundo invitado como solista o parte del grupo de músicos “Young Masters”. Este verano estuvo en Grecia. La próxima semana tendrá una gira en Japón representando a su universidad de Viena y a fin de año tocará en Suecia.
Además de estudiar, Andreas toca música más de 10 horas al día y considera mínima la posibilidad de retornar al país, al menos por ahora, salvo por temporadas. “Para tocar y enseñar a los chicos y ver a mi familia”.
Andreas relata lo difícil que fue acostumbrarse, hace cinco años, a otra cultura. Aún extraña a su gente, amigos, su familia, pero está convencido que tomó la decisión acertada, por lo que se confiesa plenamente realizado.
A José André Montaño (Pianista no vidente de 14 años) le sucedió algo similar. Si bien, no es músico clásico ni por estudios, lo es de manera autodidacta. Toca piano y hace jazz de una manera sorprendente, todo “por oído”. En su caso, la ceguera y su genialidad le permitieron visitar Estados Unidos, invitado para dar un concierto, y desde hace más de un año se quedó en ese país encontrando gran acogida y realización personal al desempeñarse en lo que más le gusta: ofrecer su música para conectarse con el público.
¿Qué sucede?
En Bolivia la única opción artística mientras dure el colegio está en Cochabamba y es el Instituto Eduardo Laredo, cuyos estudiantes se gradúan con un nivel de técnico superior en danza, música o teatro.
También está el trabajo destacado de la Academia de Música y Arte Man Césped, dirigida por el japonés Koichi Fujii, la Carrera de Música de la Universidad Mayor de San Simón, el Instituto Nacional de Bellas Artes en La Paz y el de Santa Cruz. Pero son insuficientes.
“Lamentablemente, en Bolivia la mentalidad hacia el arte y la cultura es demasiado cerrada aún”, dice Mónica Barrenechea, madre de Carla y Cloé, que es también una destacada instructora y bailarina del ballet nacional. Para ella, como para otros maestros, mientras la sociedad siga considerando al arte como un pasatiempo, los espacios de formación profesional para los jóvenes que desean dedicar su vida al arte y la cultura seguirán siendo un tabú o un imposible. La profesionalización de los artistas urge y es indispensable pensar en una formación superior universitaria.
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ARTISTAS DESTACADOS
Agustín Fernández
Destacado compositor y director cochabambino reconocido a escala planetaria y que reside fuera de Bolivia.
Marianela Aparicio
Pianista brillante, una de las pocas que vive en el país. Frecuentemente, es invitada por orquestas del extranjero para ejecutar conciertos.
Andreas Siles
Vive y estudia en Viena. Es uno de los violinistas jóvenes bolivianos más destacados del país y su retorno muy poco probable, salvo para visitar a su familia, ofrecer conciertos e impartir conocimientos a otros jóvenes.
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Alumnos destacados en todas las carreras
Los alumnos bachilleres del Instituto Eduardo Laredo alcanzan, al terminar sus estudios secundarios, niveles académicos muy altos, según un estudio de rendimiento.
Único en Bolivia
Este instituto es único en Bolivia, separa los talentos desde tercero básico, cuando son admitidos si aprueban un riguroso examen de solfeo y aptitudes rítmicas.
La educación se replantea a partir de las destrezas y habilidades del alumno y se concentra en la formación musical, que desarrolla ambos hemisferios cerebrales, con lo que se consigue un mayor grado de concentración y conexiones sinápticas.
La conjunción de todos estos aspectos determina que para un bachiller del Laredo no exista en el país una opción de educación superior en artes que represente un reto y motivación suficientes.























