Jóvenes: iniciativas esperanzadoras en tiempos inciertos
ALICIA RODRÍGUEZ MAIDA |
La innovación se abre lugar gracias a jóvenes emprendedores y su deseo de aportar al país en el cual crecieron personal y profesionalmente. Desde el aprendizaje a través de circunstancias adversas y el apoyo entre ellos y su equipo, fueron rompiendo barreras mentales y situacionales y ahora se lanzan con propuestas distintas para la sociedad y otras empresas.
En 2020, tras una conversación en línea de más de cuatro horas sobre ideas para aportar al desarrollo del país y también ser vulnerables respecto a miedos y retos personales, Gabriel Guzmán, Edwin Calla y Daniel Pereyra, jóvenes profesionales de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB), decidieron iniciar un camino que los llevaría a conocer personas excepcionales y formar una “segunda familia”, como ellos la llaman.
Su modelo de negocio es una propuesta no muy conocida en el contexto boliviano. Busca romper con la jerarquía tradicional de las empresas al crear “organizaciones neuronales” y generar líderes responsables de distintas áreas. Este modelo se conoce como startup, o “puesta en marcha”.
“Nos dimos cuenta que no era sólo el tema de energía renovable o traer un modelo de negocio distinto, sino de poder aportar como bolivianos al medioambiente dentro de nuestro país”, afirma Guzmán, ingeniero comercial con maestría en Marketing y Administración de Negocios.
Menciona, además, que “el startup es un crecimiento exponencial e inversión para hacer una cadena de negocios que realmente aporte y cambie la cotidianidad de las personas que están en el país”. Esta decisión fue tomada porque les permitía diversificar los proyectos, “crecer, contribuir y dar nuestro granito de arena en el país”, afirma Calla, ingeniero mecatrónico con maestría en Ingeniería de Automatización y Sistemas, en Brasil. En ese sentido, surge Trippy Mobility, un servicio de micromovilidad compartida.
Otro de los proyectos, Ajna Consulting, busca brindar “soluciones a las compañías como startups, pymes”, en un diagnóstico y propuestas “desde absolutamente todas las ramas”, agrega Pereyra, graduado en Administración de Empresas, con maestría en Dirección y Desarrollo de Proyectos. Esta idea surgió por la necesidad de solucionar sus propios problemas.
“La idea es poder ver más allá y ayudar a las empresas a que ellos también tengan una realización y una visión mayor de lo que están haciendo. Hay cosas bastante importantes y sensibles que hay que ser capaces de ver”, menciona Calla. Asimismo, concuerdan en que han aprendido más de las malas experiencias que de las buenas, y eso les permite evitar repetir errores. “Por la parte profesional no hay maestrías, doctorados, expertos, ni cursos que te enseñen más que la puesta en marcha”, afirma Pereyra.
La relación entre los tres socios está basada en el respeto y la complementariedad. Cada uno se siente libre de expresar su punto de vista y escuchar otros. “Creo que ésa es la diferencia entre una empresa o un startup, que te permite pensar fuera de la caja y buscar soluciones creativas”, expresa Guzmán. Por otro lado, las relaciones interpersonales se cimientan en el “estar ahí para el otro de forma sincera”, como comenta Calla, “nos complementamos, nos apoyamos, nos sanamos y también somos receptivos a todo eso cuando alguien más lo quiere dar”.
El equipo, conformado por 14 personas de distintas áreas, se maneja de una manera completamente horizontal. A pesar de tener líderes, los miembros afirman que deben poner en marcha un aprendizaje autónomo y eso los lleva a superar sus propias barreras y expectativas. La dinámica adoptada por los socios es apuntar a un objetivo, pero a la vez recalcan: “les dejamos ser, les dejamos surgir, ser creativos. Nosotros estamos ahí para acompañarles, para enseñarles, para preguntarles; no decirles qué tienen que hacer, sino ver cómo lo harían”, comenta Guzmán, “está bien que no sepas, lo que está mal es que no quieras aprender”.
Existe un equilibrio gracias a la variedad de personalidades y la manera en la cual engranan para trabajar. Además, tienen un blog para que cada persona manifieste su aprendizaje y comparta aspectos personales y profesionales. Calla define este caminar como una “realización trascendental.
Estamos trascendiendo mediante las cosas que vivimos, mediante el equipo, ellos con nosotros, entre nosotros; es ida y vuelta”.
A pesar de trabajar con un mercado complejo, la actitud del equipo es positiva y se basa en transformar las energías para crecer y mejorar. “Nosotros nunca vamos a responder con una mala vibra. Tomamos todo y lo transformamos”, comenta Pereyra, y sobre eso, Guzmán acota que “siempre es aprendizaje, ya sea a la buena, a la mala, y eso siempre nos ayuda a salir adelante”.
Los tres socios afirman que Bolivia está llena de excelentes profesionales y talentos, pero las empresas deben aprender a potenciarlos y así evitar que migren a otros países por la necesidad de surgir y realizarse. Las oportunidades se encuentran fuera de esa zona de confort y “el conocimiento adquirido no es en vano”, expresa Pereyra. Mencionan, además, que “lo mejor de la vida está más allá del miedo”; es necesario dar ese salto de fe y confiar en que la sociedad será receptiva hacia las nuevas ideas.



















