Alerta: Un estudio relaciona las dolencias físicas y emocionales de la mujeres urus con los problemas ambientales
El equipo de investigación integrado por Helga Cauthin Ayala, Victoria Huanca Gutiérrez y Violeta Veliz
Muñoz, Colectivo Warmikuna Tarpunku, llevó adelante el proyecto “Percepciones de las mujeres urus sobre las afectaciones psicoemocionales y
físicas, frente a la contaminación minera y crisis climática en el lago Poopó”, obteniendo valiosos resultados.
El estudio pretende dar a conocer la forma en que las mujeres urus sientan y perciben los impactos de la actividad minera y el cambio climático en sus cuerpos y emociones. El trabajo se desarrolló de junio a noviembre de 2024 con mujeres de los municipios de Poopó, Challapata y Huari en las comunidades Puñaca Tinta María, Villañique y Llapallapani del departamento de Oruro.
Según las investigadoras, el estudio expresa como las mujeres urus de tres comunidades relacionan dolencias físicas y emocionales con las distintas problemáticas ambientales que afectan sus comunidades. Sin embargo, las mujeres urus están haciendo acciones de resistencia y transformación, organizándose a través de la artesanía, para preservar su cultura y territorio.
Explicaron que el desarrollo de actividades extractivistas y la actual crisis climática, que ha significado sequías prolongadas, lluvias intensas con inundaciones u otros eventos climáticos extremos afectan de manera directa y colateral a la salud de la población, degradando la calidad de vida en las comunidades.
Asimismo, la frontera extractivista y la crisis climática se expanden a costa de la salud humana y el territorio, imprimiendo sus consecuencias sobre los cuerpos de las mujeres, manifestándose en dolencias, enfermedades y sentimientos desoladores. Las mujeres urus del lago Poopó, viven y sientes estos efectos en su salud física y emocional día a día.
Más adelante, resaltaron que el pueblo Uru está formado por tres
grupos: Uru Iruhito, Uru Chipaya, y los Urus del lago Poopó, estos últimos, habitan las riberas en el Lago Poopó. La vida de los pueblos urus están ligados al ambiente lacustre, ya que su principal fuente de subsistencia ha sido la pesca, la caza y recolección; también son pueblos minoritarios, ocupan espacios muy reducidos de tierra, donde desarrollan una agricultura de muy baja escala.
Además, comentaron que las comunidades urus del lago Poopó han experimentado un impacto significativo a lo largo de los años, debido a la combinación de procesos de extractivismo minero y cambio climático y estos factores han alterado el entorno ambiental y han provocado la muerte del lago Poopó el año 2015, generando la escasez de recursos pesqueros y la pérdida de hábitats. Estos
serios cambios en el ecosistema, han colocado a los urus en una condición de alta vulnerabilidad, y con riesgo de su extinción étnica. Esta situación representa además un punto de inflexión drástico en la historia de estas comunidades, marcando el inicio de una nueva etapa de adaptación y resiliencia frente a los desafíos ambientales y sociales que enfrentan en la actualidad.
Ante está situación, muchos hombres dejan la comunidad en busca de trabajo.
Los resultados de la investigación determinan que una afectación en los estados psicoemocionales de las mujeres urus que viven en el entorno de cambio climático y procesos extractivistas mineros.
El análisis de los test aplicados, destaca la urgente necesidad de abordar la afectación emocional en esta población, principalmente en relación con la ansiedad y la depresión.
En ese orden, los problemas a nivel personales y colectivos están centrados en dificultades económicas e incertidumbre sobre su supervivencia, además de la pérdida del lago Poopó debido a la sequía, que trajo graves consecuencias a las dinámicas de vida.
Las mujeres identifican que las problemáticas ambientales, están afectando su salud física la de su familia, con enfermedades y malestares de diversa índole. Asociando los malestares por la escasez y mala calidad del agua (contaminada) y los eventos climáticos como los fuertes vientos, sequía, y temporadas de fuerte frío invernal.
En consecuencia, las estudiosas señalan que el Estado debe crear políticas públicas de salud ambiental, que contemplen la dimensión psicológica de las personas impactadas por desastres ambientales.
Asimismo, sugieren que se deben conformar equipos multidisciplinarios especializados en abordajes psicosociales para poblaciones afectadas por el cambio climático, que brinden servicios a comunidades afectadas, con apoyo de los Servicios Legales Integrales Municipales.
Es más, advirtieron que desde la sociedad civil, se debe denunciar y visibilizar la violencia ambiental que sufren las mujeres por los efectos de la minería y el cambio climático, creando redes de apoyo y acción con comunidades afectadas.
Adicionalmente se tiene que activar mecanismos efectivos de control ambiental a operadores mineros y políticas efectivas de mitigación del cambio climático, para que no sigamos perdiendo ecosistemas.


















