Industrialización a la deriva
Hace tres años que la consultora Tecnimont entregó los estudios para el desarrollo de los proyectos petroquímicos en Bolivia, entre los que debía estar el Plan Estratégico del rubro, pero todos los estudios están en reserva.
Ahora, cuando se empiezan a ver errores de fondo en la ejecución de los diferentes proyectos emprendidos, especialmente en los de grandes inversiones como son la planta separadora de Gran Chaco y la de fertilizantes, la interrogante que flota es si los estudios fueron mal hechos o si los ejecutores no los entendieron.
Las dudas estarían preocupando a las autoridades de gobierno porque hace seis meses que han paralizado el proyecto de polipropileno, posiblemente por la experiencia negativa de los otros.
Ninguno de los dos proyectos (Fertilizantes y Gran Chaco), pueden arrancar a las capacidades de producción diseñadas. Cuando se inauguró la separadora Gran Chaco, en agosto de 2015, el Ministro de Hidrocarburos declaró que la planta operaría al 50 por ciento de su capacidad en una “primera etapa”. A casi dos años de su inauguración, la planta nunca ha podido trabajar a más del 23 por ciento de su capacidad.
El presidente de YPFB ha anunciado que el próximo mes de mayo, la planta de fertilizantes iniciará operaciones, pero que “inicialmente” la planta producirá solo 450.000 Tons/año (ABI 21.02.2017), cuando su capacidad de diseño es de 750.000 Tons/año, o sea que la planta operará al 60 por ciento de su capacidad.
Según esta autoridad, se habrían cerrado las negociaciones para exportar el fertilizante a Brasil y Argentina, sin embargo, no proporciona información sobre volúmenes ni precios. Esos datos permitirían establecer el rendimiento económico del proyecto, pero al gobierno no le interesa dar luces sobre el asunto.
Sin embargo, la información es contradictoria con la de la Red Oriental de Ferrocarriles. YPFB estaría firmando un contrato con la Red Oriental para transportar toda la urea producida hasta Yacuiba (frontera con Argentina) y Puerto Bush (frontera con Brasil), por un millón de toneladas en un plazo de tres años, con la salvedad de que si YPFB adelantará los volúmenes, el contrato se ampliaría por otros tres años. Esto quiere decir que la planta produciría sólo 330 mil Tn/año y no las 450 mil ton/año que dice la autoridad. Esto significaría que aquello de producir “inicialmente 450 mil Tn/año” se prolongaría por lo menos durante tres años.
¿Cuáles son las razones para que ninguna de las dos plantas pueda producir a capacidad plena durante largos lapsos de tiempo? En el caso de la separadora Gran Chaco, sería por falta de mercados para GLP, hasta la fecha, sólo se exportan cantidades mínimas a Paraguay, situación que estaría obligando a las autoridades de YPFB, a vender 220.000 Tn/año de GLP, durante 10 años, a Refinor, empresa del norte argentino, aun a costa de dejar sin materia prima suficiente al proyecto de polipropileno de Yacuiba.
En el caso de la planta de fertilizantes, ha quedado claro que todas las declaraciones oficiales al respecto, eran simples imposturas. En reiteradas oportunidades se sostuvo que existían negociaciones adelantadas con el Brasil para la comercialización de la urea; posteriormente, que se había decidido la contratación de una empresa que se haga cargo de la logística y comercialización de la producción; también se dijo que Brasil propuso a Bolivia ser socia de la planta de urea en Tres Lagunas y efectuar de manera conjunta la comercialización de la urea producida por ambas plantas. Todo fue falso porque hasta ahora, sólo habría mercado asegurado para una fracción de la producción boliviana, cuando Argentina y Brasil pueden absorber toda la producción boliviana.
Son las autoridades de YPFB quienes tendrán que explicar las razones por las que la planta de Bulo Bulo sólo producirá al 60 por ciento de su capacidad y por qué se contrata el transporte por tres años para una producción aún menor.
Otro signo negativo del programa de industrialización es la facilidad y la rapidez con la que las contratistas han logrado elevar los montos de la inversión en las construcciones. En Gran Chaco el monto se elevó de 609 MM$us a 695 MM$us y en la de fertilizantes de 843 MM$us a 962 MM$us, en ambos casos el incremento fue de la misma magnitud, el 14 por ciento por encima de los montos contratados.
Si se analizaran los otros proyectos como el de gas natural licuado (LNG) y el de polipropileno se encontrarían las mismas deficiencias. La inversión en la planta de LNG subió de 137 MM$us a 258 MM$us (88 por ciento de incremento), frente a alternativas más prácticas y baratas, como sería el gas natural comprimido que no necesitaría de subvención. Es una planta que tampoco puede producir a su capacidad de diseño (210 Tn/día).
Con estos resultados es mejor que siga en revisión la calificación de propuestas para la construcción de la planta de polímeros antes que proceder con otro proyecto defectuoso.
El autor es ingeniero químico y petroquímico.
Columnas de HUGO DEL GRANADO COSIO

















