Sin disimulo
Cuando anteriormente se intentó procesar a presidentes de la República en ejercicio y a expresidentes al término de su gestión, las decisiones a ese efecto, siempre para juzgamiento ante el Tribunal Supremo de Justicia, surgieron exclusivamente del Poder Legislativo de conformidad con lo establecido en la Constitución Política del Estado, y no en la órbita de los tribunales departamentales de justicia.
Transgrediendo esa regla tradicional, surgieron del Poder Ejecutivo instrucciones a fiscales y jueces, en el ámbito de la justicia ordinaria, para privación de libertad sin previo juicio a la expresidenta Jeanine Áñez.
Antes, el único exgobernante encarcelado fue Luis García Meza quien, a diferencia de Jenine Áñez, compareció ante sus juzgadores en plena libertad durante todo el proceso que duró varios años. Tiempos eran esos en los que se respetaba el principio de presunción de inocencia y se emitían órdenes de encarcelamiento únicamente de conformidad con el ordenamiento legal y no arbitrariamente.
Luis García Meza fue un dictador que llegó al poder supremo con carácter delictivo por medio de asalto a mano armada. Jeanine Áñez ejerció la función de mando con sujeción estricta a las disposiciones expuestas a ese efecto en la Constitución Política del Estado.
Los militares no negaron su posición doctrinal de enemigos de la forma democrática de gobierno y, en consecuencia, actuaron con acomodo a sus íntimas convicciones sin mentir al pueblo. Evo Morales y Luis Arce, autocalificándose como demócratas, son en realidad dictadores.
El primero de ellos, después de haber corrompido a magistrados que por su investidura son guardianes de la Constitución, ejerció el mando por vía ilegal durante una tercera gestión e intentó por el mismo medio falaz llegar a un cuarto período de gobierno.
El segundo, sabiendo en conciencia, que Jeanine Áñez fue reconocida como presidenta constitucional por la Asamblea Legislativa y el Tribunal Constitucional, puso en prisión ilegalmente a su antecesora en el cargo.
En realidad, hoy domina un cogobierno como el de la dupla René Barrientos y Alfredo Ovando. Encarceló a colaboradores de la expresidenta, acosa al expresidente Carlos Mesa y a tres autoridades autónomas elegidas por voto popular, e intenta subordinar al Órgano Electoral cuyos integrantes, igual que los altos funcionarios del área jurisdiccional, están obligados por la Constitución y la moral a proceder con independencia e imparcialidad. Los cogobernantes Evo Morales y Luis Arce, actuarán honestamente si, declarando esa unión, se proclaman dictadores como José María Linares y Germán Busch.
El autor es abogado
Columnas de JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES

















