El Martes de Ch’alla, un tiempo para agradecer y pedir a la Madre Tierra
El Martes de Ch’alla marca la cúspide del Carnaval en Bolivia. De acuerdo con la tradición, las personas preparan la mesa u ofrenda con días de anticipación acudiendo a los mercados para comprar todo lo necesario para la q’oa para agradecer a la Pachamama y también para pedir salud, prosperidad y protección a la Pachamama, la Madre Tierra.
Estas mesas, conocidas como q’oas, combinan elementos simbólicos andinos con la fe personal de quienes las preparan.
La q’oa es considerada un acto de reciprocidad con la Pachamama, una ofrenda sagrada para atraer abundancia, donde los creyentes agradecen por lo recibido y piden favores y protección. “Es nuestra creencia, agradeciendo siempre con respeto a la Pachamama para que nos dé salud, negocio y trabajo”, afirmó, una comerciante de q’oas, Viviana Vega.
Según la tradición, la Pachamama se alimenta mucho más durante estas fechas carnavaleras (martes de ch’alla) con los regalos y ofrendas de sus devotos.
Las tradicionales mesas para el Carnaval están compuestas por diferentes elementos: los misterios hechos de azúcar y colorantes en formas llamativas y/o coloridas de figuras como billetes, animales, casas, corazones y frutos, cada uno relacionado con un tipo de deseo, hierbas aromáticas, grasa de llama, dulces, miel, lanas de colores, pétalos de flores, billetes (falsos) y bebidas como vino, singani.
En la q’oa también se utilizan elementos andinos, como fetos de llama y hojas de coca, junto con ingredientes traídos por los colonizadores, como incienso, mirra, dulces y licores.
“No puede faltar azúcar, canela, coquita y los cigarritos más”, explica otra vendedora de mesas, Esmeralda, resaltando la riqueza y simbolismo de cada elemento.
No todas las q’oas son iguales: existen diferentes tipos de mesas según el propósito de la ofrenda. Comerciantes y practicantes explican que algunas están orientadas a la salud, otras al trabajo o a la prosperidad económica, y algunas más a bendecir una casa o un negocio.
Dependiendo de la intención, las mesas pueden incluir elementos adicionales, copal, retamas o pétalos de flores, cada uno con un significado particular dentro del ritual.
Esta diversidad refleja que la q’oa no es un arreglo fijo, sino una ofrenda personalizada que acompaña los deseos y agradecimientos.
Según las vendedoras, los precios de las q’oas varían de acuerdo con su tamaño y contenido, desde opciones accesibles hasta mesas completas. “El costo no es lo importante, lo que cuenta es la intención y el respeto con el que entregamos la q’oa a la Pachamama”, concluyó Vega.
Los elementos se colocan en un brasero con carbón encendido. Durante la quema, los creyentes rocían bebidas alcohólicas (vino, singani o cerveza) alrededor, un acto de reciprocidad conocido como ch’alla.
El humo denso que desprende la q’oa al quemarse simboliza la elevación de las oraciones y peticiones hacia la Pachamama. Tras la ceremonia, estas cenizas deben ser enterradas o cuidadas.






















