Olivos: Promesa para los valles
Norman Chinchilla
"Tengo 60 olivos en plena producción”, afirma Luis Salazar al comenzar el paseo por su olivar, en Toco, en una ligera ladera al final de la cual, hacia el sur, se divisan las aguas de La Angostura. El bosquecillo de olivos ocupa el extremo norte de la propiedad de este economista sexagenario, pasorapeño de nacimiento, “criado en Santa Cruz”, que orientó sus actividades a la producción agrícola y manifiesta una entusiasta pasión por el cultivo de estos árboles cuya historia se pierde en la noche del tiempo, coincidiendo con la expansión de las civilizaciones mediterráneas que durante siglos gobernaron el destino de la humanidad y dejaron su marca en la cultura occidental.
El sol primaveral parece brillar más en los ojos de Luis Salazar cuando habla de sus olivos. “Todos los árboles de este pequeño olivar se encuentran en un proceso de crecimiento formidable. En Cochabamba tenemos mucho sol, abundante. Las condiciones climatológicas son muy favorables para la producción de olivas y la altitud no es un freno para este cultivo”, dice.
Dos variedades de olivos existen en este olivar: “Una de Chile, lo trajo un amigo que tiene un vivero en Valle Grande, él me pasó unas cuantas estacas. Y la otra yo la traje de España. El comportamiento del olivo español es excepcional”, dice Salazar con una voz aterciopelada, y es que parecería que conoce sus árboles uno por uno y se refiere a ellos con tanto afecto como un niño que habla de su mascota.
“Aquí pueden ver esta planta que tiene cerca de un año, ya está podado, equilibrado después de un año de trabajo. Este olivito lo vamos a ir tratando, es todo un proceso con el que hay tener un cuidado especial, sobre todo en este periodo, cuando se aplica una poda de formación, hasta el tercero o cuarto año. Luego viene la poda de producción. Se trata de podar todas las ramas que quitan el sol a los lugares del árbol donde lo necesita. De manera que el árbol tenga sol todo el año. El olivo necesita 4.800 horas de sol por año ¡y en Cochabamba nos sobra!”, dice entusiasmado
Sus árboles más viejos tienen entre cinco y seis años –unos bebés si pensamos que esta especie vegetal vive tranquilamente 10 siglos–, sus hojas de un verde oscuro y brillante de un lado, verde claro y sin brillo del otro, juegan con la brisa matinal, acariciando racimos de bolitas verdes que ya van tomando forma de aceituna y colman las ramas flexibles de los olivares.
“Se han adelantado más de un año en su producción. Yo he quedado sorprendido, es una producción a 2.730 metros sobre el nivel del mar. Es formidable la cantidad de olivas que tienen los árboles este año”, exclama.
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LEGENDARIO
Este árbol de cuyos frutos, las aceitunas, se extrae el aceite de oliva está cargado de historia y de simbolismo. La Biblia menciona unas 400 veces al olivo o a su aceite. Era la base del ungüento de la unción y la luz que iluminaba los templos y hogares. Noé, el del arca, recibió, como anuncio del fin del diluvio, una ramita de olivo del pico de una paloma, Jesús oró en el monte de los Olivos antes de ser crucificado y casi ocho siglos antes de su nacimiento, “el año 776, la primera antorcha olímpica fue una rama de olivo en llamas y los atletas campeones recibían como premio una corona hecha de ramas de olivo”, nos recuerda el sitio web mondoliva.com.
Para Luis Salazar, los olivos tienen otros significados, mucho más prácticos e importantes para la gente de los valles de Cochabamba. “Las condiciones económicas de los olivares son formidables”, dice y luego agrega: “Yo pienso que el olivo es una opción ideal para el cambio de la matriz agrícola en esta región porque ahora ya estamos con problemas: uno es la competencia (del contrabando) y otro son los riesgos muy altos para los cultivos tradicionales, por ejemplo, el de la mosca de la fruta, que ya está comenzado a llegar. Después otro problema, es el tema climatológico, las heladas. El año pasado, las bajas temperaturas han provocado que la producción de durazno sea pobre. En cambio, los olivos no tienen problemas de enfermedades, no corren el riesgo de estropearse con granizo y resisten temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Y necesitan menos agua que los durazneros. Más bien hay que controlar que no tengan mucha agua”, dice.
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ACEITE
Las frutas del olivo, verdes o negras, son un bocado sabroso y nutritivo, luego de dejarlas un tiempo en salmuera para quitarles su gusto amargo.
Pero una gran parte de la producción de los olivares se transforma en el aceite de oliva, sabroso y saludable que “los bolivianos ya están consumiendo cada vez más”
Y Luis Salazar ya produjo óleo de oliva en Toco. “El año pasado pude sacar alrededor de 10 a 12 litros de aceite con un molinillo muy artesanal que hicimos. No me quedó nada se llevaron la familia y los amigos, era un aceite delicioso por su carácter artesanal”.
Este año, su cosecha está prevista para dentro de unos 40 días y calcula un mínimo de 40 a 50 kilos de aceituna por árbol. ¿Y de aceite? “La producción que voy a tener este año: 400 a 500 litros ya me la han comprado toda, mis familiares y amistades”. Para ello, ahora cuenta con una máquina “que procesa 100 kilos por hora”, cuenta contento este enamorado de los olivos que sueña con que “algún día, cada familia boliviana consuma anualmente dos litros de aceite de oliva por año”.
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“DA TANTO GUSTO”
“Este es un trabajo tan simpático y bonito, da tanto gusto hacerlo, porque el trabajo es menor y la satisfacción es mayor: uno está produciendo para el consumo, algo que beneficia muchísimo a la salud. Si en Bolivia cada familia consumiera cada año dos litros de aceite de oliva sería fabuloso”, dice Luis Zalazar.
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TODO COMENZÓ EN PASORAPA, ALLÍ HAY 4.000 OLIVOS
“Yo trabajaba en una ONG de Pasorapa y querían saber qué cultivos implantar, porque les habían diagnosticado que la región, porque es muy seca, era inviable para la producción agrícola. Entonces yo pensé en los olivos que tiene mi hermano en España y en información que leí acerca de que el olivo necesitaba poca agua, y les propuse cultivar olivos. Fui a España, tomé un curso sobre el tema y traje unas varas de olivo para comenzar el cultivo. En 2012-2013 plantamos 15 hectáreas de olivares”.
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