Nicole Guerrero: “No debería haber hambre; hay alimento que se echa a perder”
En plena cuarentena rígida, decretada a nivel nacional para contener la propagación de la Covid-19, la mayor cruzada solidaria que se realizó en Cochabamba fue la impulsada por el Banco de Alimentos.
Como resultado del esfuerzo de los voluntarios, empresas, sectores e instituciones en menos de un mes se distribuyeron 150 toneladas de productos y alimentos.
Se entregaron 20 mil canastas solidarias que ayudaron a más de 100 mil personas en estado de vulnerabilidad. La directora del Banco de Alimentos, Nicole Guerrero, contó a Los Tiempos parte de la experiencia en esta cruzada.
—¿Qué es el Banco de Alimentos y qué labor realiza?
—Éste es el primer Banco de Alimentos del país. Es un sistema que nosotros venimos desarrollando desde hace más de dos años.
Según el último informe de la FAO, 2015, son 2 millones de personas con desnutrición crónica en Bolivia. Hemos llegado a la conclusión que son al menos 1.800 toneladas de alimento en perfecto estado que se desperdician todos los días en la región metropolitana.
Haciendo números, el alimento sobra; no debería haber nadie con hambre, hay demasiado alimento que se echa a perder. Y es eso lo que hace el Banco: recolectamos todo, lo clasificamos, seleccionamos y hacemos una redistribución inmediata a diferentes organizaciones sociales, casas de acogida, asilos e incluso refugios de animales.
—¿Cuál ha sido la campaña más relevante que emprendieron durante la crisis?
—Desde que ha iniciado la crisis, hemos empezado diferentes campañas, no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Nuestra primera campaña, “Cochabamba solidaria”, fue la más grande junto a cinco instituciones: Cámara de Comercio de Cochabamba, la Cámara de Industria, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la Cámara Nacional de Exportadores y la Universidad del Valle. Hemos alcanzado a tener 20 mil canastas familiares que se han redistribuido a poco más de 100 mil cochabambinos.
—¿Qué ejemplos de solidaridad rescata?
—Quien hace que esto sea posible son los voluntarios y también ha habido demasiado apoyo de todas las áreas. No podría ser posible esta labor, justamente, si no habría tanto apoyo.
—¿Cuál fue el principal desafío en la cuarentena?
—En el tema de a quién dar el alimento surgieron algunas complicaciones porque teníamos canastas para 20 mil familias, pero hemos recibido solicitudes para entregar 100 mil canastas, cinco veces lo que teníamos. Entonces puede llegar a ser complicado realmente determinar quién es el más necesitado, porque todos son necesitados. Ahí ha habido algunos desafíos nuevos que hemos enfrentado, pero se ha sabido responder y se ha hecho lo mejor que se ha podido, hemos ayudado bastante.
—¿Cuál es su principal población?
—Nuestra principal población son los niños de casas de acogida. Están tan desatendidos… en esta crisis más aún. Lo importante es que reciban una alimentación adecuada, porque sólo así se potencia su educación y sólo así se hace que el país progrese.
—¿Los beneficiarios pagan por el alimento?
—Las organizaciones sociales a las que distribuimos, a cambio, nos dan una membresía mensual por concepto de gastos de logística, lo que significa que el alimento es completamente gratis para todos nuestros beneficiarios, que son 9 mil cada mes. Eso nos permite ser una empresa social, de generar nuestros propios ingresos, pagar sueldos, la gasolina y nos permite hacer este servicio básicamente todos los días. La membresía es un gasto muy simbólico, le da valor a lo donado.
Los voluntarios y el apoyo de diferentes áreas hacen que todo el trabajo del Banco de Alimentos sea posible.






















