Talento de artesanos brilla en la confección de trajes para danzarines en Urkupiña
Mucho antes de que las bandas comiencen a sonar, los talleres de bordado trabajan intensamente para dar forma y colorido a los trajes que lucirán los bailarines y también la virgen o el santo para quien se realiza la peregrinación hecho danza. En Cochabamba, los bordadores han aprendido el oficio a través de generaciones que transmiten este conocimiento.
El talento de los bordadores y los materiales que se usan como hilos, cintas, lentejuelas y encajes son esenciales para que la tela se transforme en un atuendo para danzar por fe.
Los bordadores de los talleres artesanales usan su experiencia y diminutas agujas para insertar las mostacillas y lentejuelas por diminutos orificios para formar diversas figuras.
El decorado se realiza con colores llamativos y se usan bastidores de diferentes tamaños para que los danzarines puedan lucir su cultura, belleza y colorido que caracterizan las danzas.
Así como los bordados para los trajes danzarines se realizan con mucha paciencia lo mismo ocurre para confeccionar los trajes de las imágenes religiosas, como la Virgen de Urkupiña. Según las bordadoras el trabajo es un poco complicado y moroso al principio hasta que se logra avanzar en la forma. El gran desafío es hacer cada año trajes más originales creando nuevos modelos y confeccionando trajes típicos para la imagen religiosa.
A medida que se aproxima la Festividad de la Virgen de Urkupiña, en Quillacollo, los talleres artesanales intensifican su labor para dar vida a los trajes que lucirán los danzarines como las imágenes religiosas, muchas serán adquiridas por los peregrinos que tienen la costumbre de llevarse una réplica bendecida para que los acompañe en su hogar, trabajo o negocio.
El precio de cada imagen depende del tamaño y las características de cada uno de los trajes, si es tradicional o un atuendo típico.
Por ello, los confeccionistas también están obligados a innovar cada año, porque hay creyentes que buscan diseños novedosos. De esa manera, el bordado pasa de generación en generación.




























