Pese a recomendación 2 mil comerciantes venden por Urkupiña
Pese a que la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Quillacollo suspendió la Feria de Alasitas por la pandemia la Covid-19, más de 2 mil comerciantes continúan asentados en vías del casco viejo para vender una variedad de productos en miniatura y otros artículos por la festividad de la Virgen de Urkupiña.
Ayer cientos de feligreses se aglomeraron nuevamente en la avenida Martín Cárdenas y en el cerro de Cota para adquirir verduras, abarrotes, casas y vehículos en miniatura y pedir a la Patrona de la Integración Nacional que no falte en sus hogares alimentos, salud y capital.
“Hemos emitido un informe epidemiológico de la situación y del cambio de riesgo que hemos tenido en los últimos días, y recomendamos que no se realice esta actividad, porque hemos visto que el ciudadano no tiene el compromiso ante el autocuidado”, indicó la secretaria de Salud, Giovanna Colodro.
Comentó que en el informe se alerta que si el incumplimiento de medidas de bioseguridad persiste, podrían colapsar los establecimientos de salud como ocurrió en la tercera ola, en la que incluso se registró falta de oxígeno.
Sin embargo, comerciantes y artesanos adelantaron que se acordó con el alcalde Héctor Cartagena que la venta de mercancías se extenderá hasta el 24 de agosto e incluso se tiene previsto que el 25 las gremiales del Mercado Central hagan otra Feria de Alasitas por inmediaciones del edificio municipal.
Algunos artesanos que arribaron a Quillacollo desde La Paz señalaron que las ventas fueron bajas a causa de la pandemia, por lo que esperan que se amplié por algunos días la vigencia de sus patentes.
“La pandemia nos ha perjudicado a nivel nacional. En este momento nosotros somos un sector muy afectado ya que el año pasado se prohibieron las ferias patronales, ahora más bien dieron permisos, aquí en el Calvario nos vamos a retirar el lunes”, relató Carlos López, un artesano de La Paz.
En un recorrido se constató la ausencia de control.





















