El 90% de cierres son de empresas unipersonales
El discurso del Gobierno siempre fue el número de empresas que se registran en el país, como un reflejo del presunto movimiento económico. En Bolivia existen actualmente (hasta junio de este año) más de 321 mil empresas legalmente registradas, pero ocho de cada 10 son unipersonales, es decir, microempresas conformadas por una sola persona que como máximo recibe la ayuda de su familia. Las sociedades de responsabilidad limitada (SRL) alcanzan el 19 por ciento y otras modalidades de sociedades empresariales están por debajo del 1 por ciento.
Las unipersonales son la mayoría de las empresas del país, pero, a la vez, las más vulnerables. Según datos de Fundempresa, hasta junio de este año, de cada 10 empresas que cerraron en el país, nueve eran unipersonales. Las SRL sólo llegaban al 8 por ciento.
Para la presidenta de la Cámara Departamental de la Artesanía y Pequeña Industria (Cadepia) de Cochabamba, Luz Mary Zelaya, las empresas unipersonales o microempresas son las más vulnerables por manejar capitales ínfimos y por estar en un permanente riesgo por las cargas sociales y la presión burocrática.
“En lugar de fomentar el emprendimiento, se desincentiva la creación. Una empresa que tiene un capital de 5 mil o 10 mil dólares de repente ve que necesita más inversión para ingresar al régimen general al que se le obliga pertenecer”, explica.
Otros problemas que ve Zelaya son la falta de mercado y la competencia desleal (contrabando). “Hemos sobrevivido con ferias chiquitas en las plazas, pero ahora nos botan a lugares poco visibles, y encima tenemos que soportar la competencia desleal del contrabando”, añade.
Según el economista Gabriel Espinoza, la gran presencia de empresas unipersonales registradas en Fundempresa tiene que ver con la falta de diversificación productiva, las políticas tributarias y laborales, que se constituyen en un cuello de botella para el crecimiento de las empresas y la falta de incentivos desde el Estado para llevar adelante inversiones considerables.
El sociólogo Alberto Rivera observa, a su vez, que las empresas unipersonales surgen por la facilidad de crearse, por las pocas obligaciones sociales que implica y por el escaso capital que se necesita, pero a la vez son unidades que rozan la informalidad y son una falsa imagen de movimiento económico, pues en los hechos estas empresas no generan empleo. Con mucha suerte se trata de un emprendedor o emprendedora y su familia.
Para el gerente de Fundempresa Víctor Hugo Suárez, en cambio, los números sólo reflejan el ciclo natural de una microempresa, que por lo general tienen poca duración. “Eso siempre fue así. El ciclo de vida de estos negocios es más corto”, responde en una entrevista con el diario cruceño El Deber.
ANÁLISIS
Está en duda el modelo del Gobierno
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Gabriel Espinoza
Economista
El ritmo de cierre de empresas se está acelerando. Ya en el pasado uno de los grandes problemas era la creación de empresas (en su mayoría unipersonales o pequeñas) sólo por una oportunidad de negocio muy puntual, sin objetivos a largo plazo. Esta tendencia se ha acentuado, lo que pone en tela de juicio los resultados del modelo de crecimiento en cuanto a transformación productiva y sostenibilidad a largo plazo.
Los costos laborales son el primer gran problema: la legislación laboral está pensada para una economía de hace 50 y 60 años, desarrollada e industrializada. Hoy, es claro que ninguna de esas características está presente en la economía boliviana. Por otro lado, las cargas tributarias y la presión regulatoria son de las más altas de la región. La política fiscal está para recaudar fondos para el gasto público, aun a costa de la destrucción del aparato productivo, mientras que en economías más dinámicas y desarrolladas, esta es una herramienta para fomentar el crecimiento de la inversión privada.





















