Marcha por la Paz pide, con un ritual, el fin de guerras
La Paz | Efe
Los miembros de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia y sacerdotes aimaras participaron ayer en un ritual indígena en la antigua ciudadela de Tiahuanaco donde abogaron por el fin de las guerras en el mundo. Los líderes de la movilización, el español Rafael de la Rubia y el chileno Tomás Hirsch encabezaron el grupo que llegó hasta ese lugar precolombino, donde el presidente Evo Morales finalmente no llegó pese a que se esperaba su presencia, indicaron los organizadores.
El vocero del Movimiento Humanista de Bolivia, Rafael González, dijo que con esta ceremonia en el templo de Kalasasaya, el monumento más importante de Tiahuanaco, se pidió "el desarme del mundo y el fin de la violencia".
En la reunión también participaron aimaras del lugar y los senadores del Movimiento Al Socialismo, Gastón Cornejo y Freddy Bersatti. De la Rubia y Hirsch destacaron la importancia que tiene Bolivia como "el primer país del mundo que en su Constitución renuncia a la opción de las armas, como una forma de solucionar sus conflictos", dijo González.
En la víspera De la Rubia también subrayó el hecho de que Bolivia rechace los conflictos armados en su Constitución, tanto como la decisión de Costa Rica y Panamá de eliminar sus ejércitos y de Ecuador de cerrar la base de Manta para los militares estadounidenses.
El humanista español ya partió de retorno hacia Arequipa y Hirchs lo hará en las próximas horas para después ingresar al norte de Chile y recorrer los puertos de la zona y encaminarse hacia Santiago. La Marcha comenzó el pasado 2 de octubre en Wellington, Nueva Zelanda.




















