Rezar por Evo y el léxico de aqhawasi
Cuando una persona, sea cual fuere su formación, quiere defender un proyecto político, no debe convertirse en adulador, ya que corre el riesgo de cometer gruesos deslices y cristianizarse como un servil mentiroso.
Sin embargo y lamentablemente, ese es el caso del vicepresidente del Estado Álvaro Marcelo García Linera, quien en la comunidad de Abra Kh’asa, Arque, pidió a los niños que “todas las noches si rezan, recen por el presidente Evo” , cual si se tratara de un santo que hace milagros. No hay la menor duda que el Vicepresidente, con ese pedido, se ha convertido en un adulador del Jefe del Estado. ¿Y será que él reza todas las noches por quien pide que todos recen?
Después del referendo del 21 de febrero, los discursos del Vicepresidente –que con todo derecho se declara defensor de los indígena originario campesinos– no hacen otra cosa que asombrar, pero por la impertinencia, la amenaza que expresa, las exclamaciones ancestrales, las muecas contrarias y por el léxico de aqhawasi que utiliza, que no es otra cosa que una probable chifladura, porque en casi todas sus intervenciones se muestra provocador y cruel con quienes denuncian actos no sólo de evidente corrupción, sino enriquecimiento ilícito, contrabando, violaciones y hasta probable tráfico de influencias en el Gobierno del cual él es parte –no sé si fundamental o prescindible– pero es parte y sabe y conoce lo que pasa en cada una de las entidades del nivel central del Estado autonómico.
Lo peor de todo es que cuando está frente a los niños, confunde con vocablos brutales y cínicos, creando odios terribles entre indígena originario campesinos, mestizos, p’aku (rubio) o “joberos”, como cientos de miles de bolivianos, y lo que resulta inaceptable es que adoctrine a los niños para que defiendan a Evo Morales, cual si existiera un plan para derrocarlo, cuando la realidad pone en evidencia que quienes socaban la gestión del Presidente son sus propios colaboradores y seguidores con operaciones y hechos que ponen en ridículo al Presidente y en vergüenza a los bolivianos en general.
Las peroratas y afirmaciones del Vicepresidente son vulgares y de aqhawasi, como populacheros son algunos de los discursos del Presidente del Estado, que siente que tiene un Papa, va al palacio Apostólico del Vaticano, besa la mano del papa Francisco y a su retorno al país, transformado en thawti (refunfuñón), arremete contra los obispos de la Iglesia, pero se apoya en la figura universal del Sumo Pontífice para realizar sus propagandas que no responden a políticas de Estado, sino a una miserable acción partidaria; y, lo más deleznable es que el Presidente, Vicepresidente, ministros y presidentes de cámaras legislativas manipulen a niños en acciones también partidarias, vulnerando los derechos de protección de su imagen y a ser respetados en su dignidad física, psicológica y cultural, sin que autoridad o institución alguna pueda hacer nada para frenar ese abuso de poder por temor a represalias de la dictadura que simboliza el MAS.
El autor es abogado.
Columnas de HENRY GONZALO RICO
















