Evo y María Antonieta
En ocasiones la cultura popular pone en la boca de algunos personajes palabras que no se sabe con certeza si fueron pronunciadas o no. Es el caso de unas famosas palabras de María Antonieta de Austria, reina de Francia y esposa de Luis XVI. Según la leyenda, cuando la Revolución Francesa estaba a punto de explotar y la tensión ya era preocupante, el pueblo se arremolinó en torno a Versalles para hacerle saber a la aristocracia, a voz en grito, que no tenían ni harina ni trigo para poder hacer pan. Y fue entonces cuando María Antonieta dijo aquello de: “Si no tienen pan que coman pasteles”.
Como es lógico, el dicho no fue bien recibido por el pueblo que se encendió aún más contra el poder. No sé muy bien cómo oyeron a la reina o cómo supieron lo que había dicho, pero en cualquier caso no importa, lo que sí es posible es que alguien sí lo dijo.
Hace unos días Evo Morales presidente del Estado Plurinacional de Bolivia reiteraba en varias oportunidades que se había enterado de la crisis del agua por los medios de comunicación, y pues esta afirmación ya circuló por todos los medios y redes sociales y la cultura popular puso en la boca de nuestro Presidente algunas palabras que siguen la lógica de María Antonieta: “Si no tienen agua que tomen Coca Cola”.
En cualquier caso, esas frases recogen bien la distancia entre el pueblo y sus gobernantes.
Éste es un indicador más de que nuestros gobernantes en Bolivia se han acostumbrado a atacar las consecuencias y no así a las causas como debiera ser, Pascal hubiera dicho: “cuando todo está perdido buscamos a Dios pero para ese entonces nos encargamos de nuestra miserable vida”. Una lógica preventiva nos dicta que para dar soluciones estructurales a problemas estructurales se debe buscar las causas y atacar a éstas.
El cambio climático no es una novedad, no es un problema de la zona sur de Cochabamba o del Valle Alto de este departamento, es un problema global que afecta a todos los países incluyendo el nuestro y de conocimiento general, y es de sentido común: inversiones en temas estructurales como el agua, para garantizar este servicio de manera sustentable. Pero la megalomanía es una actitud común en nuestras autoridades, claro porque el tren metropolitano sí se ve, en cambio el abastecimiento del agua no se ve y por lo tanto no sirve como campaña ¿verdad Don Evo? Porque eso es lo único que nos importa, pero imagínense al trencito con aleación de titanio nuevito resplandeciente pasando por el Valle Alto y a los bordes niños con hambre y sed. ¿No creen que en lo primero que se debe pensar es en fortalecer la base productiva y servicios básicos, es decir, apoyo a la agricultura campesina, abastecimiento de agua potable y de riego entre otros?
El autor es profesor de historia
Columnas de MILTON MACHUCA CORTEZ
















