Babel de expertos
Los expertos son convocados para encontrar la solución a problemas específicos y apremiantes; deben proponer soluciones satisfactorias y eficaces. Eso es sentido común, atípico en Bolivia, si los expertos no arman embrollos no son expertos y quienes los convocan encaran el dilema diabólico, “puedes y debes hacerlo, y si lo haces no deberías”.
Un problema puede ser complejo o sencillo, eso resulta irrelevante cuando se soluciona; pero para encontrar su solución es más importante el método que la inspiración (ser experto). Inepto es la antípoda de experto; obviando un caso suma cum laude en ese ámbito, la incapacidad de cambiar un cable en un viaducto evaluando alternativas por un año, es preferible examinar el problema, emblemático y pintoresco del desecamiento de la laguna Alalay, el cual junta multitud de expertos con resultado inepto.
Introducción aleve: una dama es rescatada de ahogarse, según manuales de primeros auxilios, se la inclina para que expulse el agua y se le da respiración boca a boca. Pecado --una cosmetóloga debería certificar si el labial es antialérgico, un fiscal registrar la exactitud de los procedimientos, un abogado establecer los efectos civiles y penales; post mortem, el forense-- el deceso se produjo a causa de un paro cardiorrespiratorio. Adenda: no se socializó ningún manual aprobado por los consejos. El estudio de caso: detonante, se mueren los peces y la laguna (en su primera acepción: extensión permanentemente cubierta de agua, no como omisión o fallo) se está desecando; es necesario verificar in situ, hacer inspecciones preliminares y oficiales, relevamiento de datos de manera meticulosa para no contaminarlos (de flora, fauna, líquidos, minerales, y otros), se procede a su análisis (ADN, PH, composición, toxicidad, etc.); el planteamiento estratégico, antes de implementar cualquier solución se debe evaluar la interrelación ecológica y su impacto ambiental. Se conforma un comité de recuperación y preservación de la laguna (Crempla) para coordinar el trabajo de expertos y solucionar el problema de desecamiento y de muerte de flora y fauna de la laguna en “PowerPoint”. La travesura de Dios en Babel se habría resuelto con un diccionario, en la laguna Alalay se debe hacer eso; su nombre original a finales del siglo XIX era T’ago laguna, en quechuañol (traducción apócrifa- arboleda de algarrobos) y pudo tener poca agua y si muchos t’agos que acabaron como durmientes de rieles. Los expertos siempre pueden hacer análisis, estadísticas y elaborar tomos doctos, entre tanto se puede volver a la génesis de la laguna Alalay y hacer que ésta sea una extensión permanente de agua.
Los estudios de caso sin conclusiones, recomendaciones y sugerencia de extrapolaciones pecan de extravagantes e inútiles. Los expertos sólo son asesores, los encargados de hacer las cosas no pueden soslayar sus responsabilidades, éstas no se delegan y cada quien debe hacer lo que le toca, especificar sus funciones. Armar terribles embrollos no es atípico de cómo se encara el problema de desecamiento de la laguna Alalay. Esperar por el dictamen ideal puede ser pernicioso, es menester resolver los problemas con una solución satisfactoria. Consejo para los consejos de los gobiernos departamental y el municipal, para resolver los entuertos de responsabilidades deberían adoptar la versión infantil de la sabiduría salomónica: “tu partes, yo escojo”. El objetivo fundamental y conjunto: una ciudad sana, educada, segura, hidratada. La dama no se ahoga, mete el piecito en el agua fría, exclama: ¡apps!, no ¡alalay!
El autor es administrador de empresas.
Columnas de GUSTAVO L. QUIROGA MERCADO















