Fisiología y patología urbana
Concentrados en la fisiología, mejores avenidas, mayor circulación, edificios más altos, más cámaras de vigilancia. La patología, la periferia ingobernable, el credo político obtuso, ciudad con hipotiroidismo, mugre...
Usar términos orgánicos es la moda, incluso las máquinas adquieren virus; así que de las ciudades se puede tratar de su fisiología más que de sus mapas aunque al detalle aparezcan en Google, y también de su patología sea referida a la violencia, promiscuidad sexual sicótica, multiplicación de sectas, voyeurismo con cámaras. No es similitud, Cochabamba es sólo gran ciudad para los cochabambinos, no es una Florencia y su alcalde tampoco será notable como había sido Giorgio Lapira. Es una simple acepción de algo monumental y alguien monumental con lo más pequeño.
El objetivo del alcalde es edificar la ciudad según una arquitectura de paz, el método no puede ser otro que el de una colaboración lo más generalizada posible. Fisiología: un proyecto administrativo no puede ignorar las interdependencias estructurales que hacen de la ciudad una unidad subordinada a los sistemas. Las ciudades se resisten a la veleidad de sus administradores (independiente de su color político). Patología: las ciudades se hacen ingobernables. Los centros urbanos han perdido el ser centros orgánicos alrededor del cual gravita la periferia, no existe el equilibrio campo-ciudad, la periferia se ha extendido sin control. La ciudad deja de ser centro de intercambio, de síntesis cultural, de elaboración de identidad, de la mediación entre lo viejo y lo nuevo. La ciudad, es ahora ya una periferia. Crisis de la ciudad como forma sociopolítica de la convivencia humana.
Marvel Leyes “un alcalde para todos” es eslogan. Ningún alcalde lo fue y no será la excepción. La fisiología de la “ciudad “ cambia: la tasa de urbanización es enorme, los edificios crecen como hongos, y los servicios municipales son insuficientes; las calles se adaptan a la circulación de los vehículos no son más para peatones porque la ciudad dejó de ser sitio de supervivencia, los transeúntes deben acudir a pasajes exclusivos para momentos de relajación. El color político es indistinto hay tendencias globales fundamentales, los alcaldes no están obsesionados es su sistema vegetativo; es hacer o hacer, es hacer avenidas para vehículos. La avenida Heroínas y Ayacucho hacen memorable a un alcalde; pero tienen defectos, se reduce velocidad y frena ante imprudentes agrupados, luces cronometradas y de impedimento. Evolucionando, circular en la Av. 6 de Agosto o Beijing por distribuidores vehiculares, la ciudad se convierte en autopista, o se conduce o se es víctima de atropello. Distribuidor vehicular Quintanilla, una plazuela inútil llena de árboles y bancos donde se pierda el tiempo, transformada, se debe circular en un vehículo a 80 km por hora y fugar. La ciudad es invadida, es periferia, tienda u oficina a abandonar: marchas de reclamos, bloqueos; en fin de semana un pueblo fantasma. Las grandes ciudades se consideran por su crecimiento en mapas, y en estos no figuran ni árboles ni peatones, esos ya son virus, la ciudad se hizo periferia es plaga sin insecticidas que elimina los bosques y peor deja de ser centro de intercambio, de cultura, de identidad de mediación entre lo viejo y lo nuevo y por otra parte es invadida por la periferia, se reclama y critica a los migrantes, sus medios de supervivencia; pero el problema se da porque la ciudad deja de ser un centro de convivencia humana pacífica.
Concentrados en la fisiología, mejores avenidas, mayor circulación, edificios más altos, más cámaras de vigilancia. La patología, la periferia ingobernable, el credo político obtuso, ciudad con hipotiroidismo, mugre, violenta. Maquillaje vs tuétano endeble.
El autor es administrador de empresas.
Columnas de GUSTAVO L. QUIROGA MERCADO


















