Bolivia, nación circense y sintética
Se ensambla computadoras y celulares y se los rebautiza.
El maquillaje funciona en lo circense y lo sintético
Paulovich califica al Estado plurinacional como folklórico; pero es más circense y sintético. Circo en una primera acepción es una situación en la que debería haber seriedad y no la hay¸ y también es el conjunto de artistas y elementos que forman parte de él; y sintético es un intento de reunir cosas elementales o dispersas y unirlas para conformar un elemento más complejo, o elaborar productos que igualan a otros. El folklore reúne tradiciones, creencias, costumbres, fiestas populares. Bolivia como Estado no es folklórico es circense y sintético.
Para los “hermanas y hermanos”, en sus discursos el Presidente habla de una revolución democrática y cultural. En la pancarta en letras coloridas resalta: “Democracia directa”. La división de poderes se hace ridícula y retrograda y no tiene un ápice de originaria, con una democracia directa se hace casi payasada; tampoco necesita una Constitución Política de Estado, es más, la existente no fue traducida a ningún idioma originario. Ese sería un esfuerzo inútil y no existen términos equivalentes. Ya no sólo se vota, se decide, se elige y participa. Se es célula de los movimientos sociales, se responde a un chasquido, la democracia no sólo es directa, es automática y autómata. En tiempos pretéritos, a los niños les encantaba el circo y sus preferidos eran los clones; no se descartó al presentador, era como el Presidente, el circo podría funcionar sin él; pero su imagen y aparición es persistente (el Presidente podría viajar con mayor frecuencia y jugar más fulbito, la nación no lo extrañaría y funcionaría como un avión con piloto automático). Los movimientos sociales pueden complementar el espectáculo como lo hacían los malabaristas y danzarinas. Tienen práctica, lo hacen en todas las inauguraciones como teloneros en la previa de la pichanga del estarlet. Diseñadores y coreógrafos debutantes crean trajes y bailes “originarios” con plumas, dientes de animales, flechas y batas que intentan ser de elaboración rústica y precolonial. Con frecuencia pierden el ritmo, el presentador-presidente les reprende (las etiquetas de las vestimentas resaltan), lo originario es chino y sintético. El público cambió, se actuaba para europeos que creían en el buen salvaje y eran bastante generosos, sus ONG les permitían disminuir sus impuestos entregando dádivas, ahora el público es autóctono, está conformado por la élite masista y sus acólitos.
Sintético si en realidad existían 36 naciones el 2010 y de las 36 con un proceso de síntesis se elaboró una sola nación. Es fábula que en 1825 se creó una nación en un territorio que se fue fragmentando hasta 1932, y si bien su gente no hablaba el mismo lenguaje se fue uniendo por una historia común. Estado sintético que en el “proceso de cambio” transforma lo natural en productos etiquetados de originario y soberano ajustados a las normas impuestas por el imperio, se imita siguiendo patrones externos y se cambia solamente la carcasa. Se ensambla computadoras y celulares y se los rebautiza. El maquillaje funciona en lo circense y lo sintético.
El Estado Plurinacional de Bolivia constituye un rejuntado de naciones y se autoconsidera, más que una síntesis, una emulsión donde resaltan y no se mezclan del todo, y a veces incluso se incordian sus naciones, un Estado que revoluciona las fórmulas de gobierno, o por lo menos actúa como si lo hubiese hecho. El Presidente se siente líder mundial y el país un prototipo.
El autor es administrador de empresas.
Columnas de GUSTAVO L. QUIROGA MERCADO


















