Autonomía y cogobierno universitario
La autonomía y el cogobierno universitario, que al influjo de las reformas universitarias de Córdoba de 1918, lograron institucionalizarse en Bolivia en julio de 1930, buscaban una universidad políticamente independiente, socialmente útil y científicamente productiva. A 100 años de la reforma universitaria y a más de 80 de la autonomía universitaria en Bolivia, es necesario evaluar, debatir y adecuar el sistema universitario, público y autónomo.
La universidad extinguió el encargo social que tuvo el privilegio de poseer, y no supo responder adecuadamente a los avances científicos, sociales y políticos de la sociedad. Docentes y estudiantes con responsabilidades al interior del ente universitario aprendieron los vicios de la política partidaria y terminaron haciendo un uso doméstico de la administración científica y tecnológica de la Universidad Boliviana.
La totalidad de las universidades autónomas y públicas, en algún momento de su historia moderna, han entrado en complejos y extensos conflictos, consecuencia de sus desactualizados sistemas de selección y evaluación docente, extraterritorialidad del campus universitario, manejo arbitrario y negociado indiscriminado de cargos, baja calidad docente, deficiente calidad en la formación de estudiantes, investigaciones superfluas, producción científica y tecnológica incipiente y procesos de interacción social sin impacto. Las normas universitarias no funcionan y bajo pretexto de autonomía, lejos de adecuarlas son acomodadas permanentemente, en función a las circunstancias.
Por ello, se hace urgente el debate de la autonomía y el cogobierno, el cual no debe generar miedo, ni mucho menos rechazo, pues éste debe surgir de un principio fundamental que no está orientado a su eliminación, sino a su adicionamiento y reajuste que permita enfrentar el problema de la calidad en la formación, sin pantanos legales ni círculos viciosos que provoquen luchas internas desenfrenadas que debiliten continuamente la institucionalidad. Esta tarea no debe ser diseñada, ni mucho menos dirigida desde el gobierno central, debe ser asumida, en su integridad, por los docentes y los estudiantes, que se constituyen en la esencia de la universidad, a través del aporte de ideas y sin demostraciones de hostilidad.
Es autor es catedrático universitario titular.
Columnas de GREBY RIOJA M.


















