Pandemia y universidad pública
La abrupta llegada de la pandemia de coronavirus desnudó las falencias de las políticas públicas de salud en el país, pero no fue la única realidad puesta al descubierto ya que, en la Universidad Mayor de San Simón, principal centro de educación superior en Cochabamba, quedó en evidencia la carencia de un plan institucional de educación virtual ya sea para tiempos regulares o momentos de contingencia.
Las autoridades universitarias optaron por la incomunicación con los estudiantes y, casi mecánicamente, recurrieron a la cuestionada homogenización y reprogramación del calendario académico, en lugar de dar condiciones básicas para el trabajo virtual y preparar el retorno progresivo a las clases presenciales. Aún hoy, no han llegado a vislumbrar que la universidad pública no puede cerrarse permanentemente en función de imperativos sociales o políticos, muy frecuentes en el país.
Inmediatamente después de conocerse las connotaciones de la enfermedad infecciosa (Covid-19), la UMSS debió implementar un rápido estudio y análisis de conexión y acceso de estudiantes a los recursos tecnológicos y poner en marcha una estrategia de reingeniería organizacional, adaptación tecnológica e innovación metodológica adecuada y flexible para aquellos que carecen de acceso a herramientas ofimáticas y, paralelamente, continuar con quienes ya se trabajaba virtualmente en base a plataformas.
Llegados al 2020, la UMSS, aún carece de políticas institucionales que cambien su anacrónico paradigma pedagógico. Los últimos años se ha centrado en escenarios políticos, en desmedro de acciones académicas, descuidando la elaboración de un nuevo modelo educativo en base a soportes técnicos, que viabilicen la educación virtual en armonía estatutaria con la autonomía y el cogobierno universitario y que permita a los estudiantes, construir, deconstruir y reconstruir sus actitudes culturales, habilidades y estilos de aprendizaje, debidamente acompañados por entornos tecnológicos.
Esta compleja situación de aislamiento social, podría constituirse en la oportunidad para ingresar al aprendizaje en línea de modo procesual y gradual, entendiendo la plataforma virtual como un medio o herramienta educativa. Por supuesto que esto conllevará que los docentes se actualicen y se renueven pedagógicamente, mientras que, paralelamente, se facilite a los estudiantes universitarios el acceso a la conectividad de Internet, las aplicaciones y los medios técnicos. Todo esto, mediatizado por políticas educativas del Estado y el aporte social de las empresas proveedoras de servicios de Internet.
Al terminar la pandemia el mundo no será el mismo, por ello, no podemos esperar volver a una misma universidad.
El autor es doctor en educación, catedrático universitario e investigador
Columnas de GREBY RIOJA M.





















