Sexo
Sexo... Ahora que tengo tu atención, ¿sabías que en Bolivia, sólo tres de cada 10 mujeres, entre 15 y 49 años, que están casadas o en unión, tienen la última palabra para decidir sobre su salud (ir al médico o a un servicio de salud, por ejemplo) y solo dos de cada 10 deciden por su cuenta el uso de métodos anticonceptivos?
En la mayoría de los casos estas decisiones se toman en acuerdo con la pareja o es el esposo quien decide. La situación es mucho más limitante cuando se trata de adolescentes.
Respecto a la violencia sexual contra mujeres y niñas, que atenta gravemente contra la autonomía corporal, en Bolivia, el año pasado, se registraron 2.097 casos, casi seis por día.
Por otro lado, el embarazo en niñas y adolescentes se considera otra manifestación de vulneración del derecho a la autonomía e integridad de niñas y jóvenes. En el país, en 2020, se registraron 2.146 embarazos en niñas menores de 15 años, en promedio seis por día; y 37.799 embarazos de adolescentes de 15 a 19 años, en promedio, 103 embarazos por día.
La cosa no está mejor a nivel mundial. A casi la mitad de las mujeres, en 57 países en desarrollo, se les niega el derecho a decidir si desean tener relaciones sexuales con sus parejas, usar anticoncepción o buscar atención de salud.
Todos esos datos están contenidos en el informe 2021 del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Cientos de millones de mujeres y niñas no son dueñas de sus propios cuerpos y sus vidas son gobernadas por otros. El informe pide educar a las jóvenes acerca de sus cuerpos, su salud y sus derechos para que puedan buscar servicios de salud, usar la planificación familiar, negarse a tener relaciones sexuales y exigir justicia después de actos de violencia sexual.
Tú también puedes poner de tu parte, empezando por hablar del sexo como algo natural. Habla con tus hijos, nietos, sobrinas, ahijadas, y parientes. No te hagas a la recatada. O al moralista. Y no le hagas el quite a esa responsabilidad tirándole la pelota al colegio porque aduces que ésa es “su” función. Sin educación sexual integral adolescentes y jóvenes, son vulnerables a los mitos y a las consecuencias de la información errónea.
Es urgente tener un sistema educativo sexual integral, que comience en la familia, prosiga en las instituciones educativas y se prolongue en la sociedad boliviana. Una mujer que tiene control sobre su cuerpo tiene más probabilidades de estar empoderada en otros ámbitos de su vida. Se beneficia no sólo desde el punto de vista de su autonomía, sino también a través de los avances en los ámbitos de la salud, educación, ingresos y seguridad. Tiene más probabilidades de prosperar, y lo mismo sucederá con su familia.
La autora es partidaria de una educación sexual integral
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER
















