Fraude sí, fraude no
La reciente sesión del consejo permanente de la OEA ha sido muy esclarecedora. Aunque fue solicitada por el gobierno de Bolivia, éste fue por lana y salió nuevamente trasquilado.
Los ministros bolivianos Mayta y Lima lanzaron allí un ataque lleno de adjetivos contra Luis Almagro. A lo máximo que llegaron fue a leer un trino del secretario general de la OEA en el que él afirmaba que conversó con la presidente transitoria. Lima dijo que lo hizo mientras se daba la masacre de Sacaba. ¿Esperaban que Almagro presintiera los disparos desde su lejana oficina en Washington?, ¿se puede acusar a Almagro de complicidad con los 37 muertos de la crisis boliviana cuando ha sido la OEA la entidad promotora del informe del GIEI que tanto elogian Lima y Mayta?
La respuesta de Almagro fue en cambio demoledora. Cedió la palabra a Francisco Guerrero (foto), secretario del departamento de fortalecimiento democrático de la OEA. Éste les dijo a Mayta y Lima algunas cosas sorprendentes:
1. Mientras el llamado informa de Salamanca estuvo a cargo de un profesor (Juan Manuel Corchado, foto) y dos estudiantes, los tres a distancia y un año más tarde; la auditoría de la OEA fue el resultado de la visita a Bolivia de 36 especialistas de 17 nacionalidades, a solo semanas de la elección y con acceso a toda la información física.
2. El equipo de Salamanca ha reconocido que carece de experiencia en el tema y que con Bolivia estaba debutando en el análisis de procesos electorales.
3. A pesar de las diferencias entre ambos elencos, Corchado y sus alumnos reconocen que el sistema electoral boliviano 2019 tenía conectados dos servidores ajenos y que ello permitía la manipulación de datos sin dejar rastros.
4. El hecho de haber redirigido el tráfico de datos de los comicios hacia una red externa fuera del dominio de las autoridades electorales y el hecho de que las acciones que se hubieran cometido, hayan podido ser borradas del registro, fue ratificado desde Salamanca, lo cual le da la razón a la auditoría de la OEA.
5. El TREP y el cómputo general no eran independientes. Así lo reconoce Corchado, según dijo Guerrero en la OEA.
Ante esa arremetida, los ministros Mayta y Lima insistieron en pedir que la OEA deje trabajar a la justicia boliviana. ¿Acaso la Fiscalía no acaba de cerrar el caso en alianza con Corchado? Luego Lima se quejó porque la OEA no entregó un informe, sino dos (el preliminar en noviembre, y el final, en diciembre). Sólo debió entregar uno, lamentó. Fue su manera de eludir el fondo de los cuestionamientos.
¿Quién tiene la razón?, ¿Guerrero o Corchado?
Columnas de LA H PARLANTE


















