Mentirijillas y amor por los ránkings
“Somos la economía mejor preparada ante los efectos de la guerra en Ucrania… The Economist coloca a Bolivia como el país mejor preparado (…) mientras el mundo sufre una ola de inflación a niveles que no se ven en décadas” (Ministerio de Economía).
1.- El Gobierno ama los rankings y no duda en retocar la verdad para resaltar el logro. En este caso, se insinúa que clasificación fue hecha por The Economist, la revista, cuando fue elaborada por una consultora privada The Economist Intelligence.
2.- Cuando el ranking les es favorable, se convierte en la piedra filosofal de la economía. Inmediatamente, el aparato de propaganda se activa y ministros y viceministros salen a peregrinar en los medios de comunicación bajo la consigna de que el modelo es una maravilla: “No lo decimos nosotros, sino la prestigiosa consultora”, pregonan a los cuatro vientos.
3.- Por supuesto, cuando los resultados son adversos, se ataca al evaluador con las clásicas consignas de la revolución: Es una perspectiva del imperio, la metodología es neocolonial. Por ejemplo, piense en el ranking Pisa, que evalúa la educación, y que Bolivia lo rechaza, por ser prorricos. ¡Oh, how convenient!
Columnas de GONZALO CHÁVEZ Á.



















