Conspirar desde el primer día
Uno de los principales desafíos que enfrenta el flamante presidente Rodrigo Paz, es controlar y anular a Evo Morales, que comenzó a conspirar contra el nuevo Gobierno desde el mismo 8 de noviembre. En palabras Jaime Paz, el expresidente y padre de Rodrigo, Evo, comenzó a desestabilizar incluso antes de la posesión.
Evo, en su enfermiza lucha de habilitarse como candidato para recuperar el poder que gozó, “como un Rey”, durante 14 años, dividió a su partido y al bloque popular, propiciando el retorno de la “derecha”.
Su ambición llegó al extremo de acorralar al expresidente, Luis Arce Catacora, intentando, por todos los medios, de interrumpir y acortar su mandato, convirtiéndose en el más recalcitrante opositor. Felizmente, Arce Catacora, logró concluir su gestión dando lugar a la presente transición en los marcos democráticos.
Con todo lo desastroso que significo el gobierno de Arce Catacora, hay dos cosas relevantes y de fundamental importancia.
Por un lado, no obstante todas las acciones conspirativas desarrolladas por Morales, que pretendía tumbarlo en las calles y en el Parlamento, el “hermano Lucho” logró culminar su mandato.
Por otro, logró anular a Morales como candidato, arrebatándole la sigla. Sin estas dos cosas, no estuviéramos hoy en este particular periodo de transición.
Ahora, en este nuevo escenario es, objetiva y materialmente, imposible que Morales se despoje de sus ambiciones. Desde el primer día ha pretendido generar escenarios negativos para el nuevo Gobierno. Su plan es el acortamiento de mandato. Cuanto antes, mejor.
¿Esta deriva es posible? Si Rodrigo Paz no logra en el corto plazo estabilizar la economía, “sus días están contados”. Sin dólares ni combustibles “no duraría ni hasta el próximo carnaval”. De modo que, este escenario estará siempre al acecho.
A Morales, políticamente no le conviene que Rodrigo logre estabilizar la economía. Por tanto, es enemigo de esa estabilidad económica que los bolivianos, azotados y angustiados por la crisis, tanto anhelamos.
Sin embargo, esta posibilidad, por lo que se puede apreciar en estos primeros días, esta lejana. Al parecer, Rodrigo Paz, tiene a los astros alineados en su favor.
De un modo absolutamente inédito, la comunidad internacional está ofreciendo, importantes apoyos de carácter financiero. Inicialmente, son 3.100 millones de dólares comprometidos por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). El 15% de esa suma, 465 millones, serán desembolsados casi de inmediato. Esto permitirá mejorar notablemente la liquidez fiscal en el corto plazo, alejándonos del terrorífico escenario de la quiebra.
Asimismo, varios organismos multilaterales de crédito están comprometiendo financiamiento y apoyo, sin muchas condiciones. En palabras del mismo presidente, “en pocos días habrá más dolarcitos”.
Estas noticias han generado estabilidad en el mercado. De hecho, el riesgo país alcanzó su nivel más bajo en dos años. El 10 de noviembre, J.P. Morgan, calificó a Bolivia con 930 puntos. En agosto, el riesgo país era de 1.207.
El pecio del dólar en el mercado paralelo, a su vez, experimentó una histórica caída, estabilizándose en 10 bolivianos. En determinado momento había llegado a 20. El pesimismo de esos días, tomando en cuenta el elevado puntaje de riesgo país, presagiaba un colapso con el precio del dólar a 50. Esto era inevitable si se ingresaba al default. En el último año de la gestión de Arce Catacora la economía boliviana caminó al borde de la cornisa.
El escenario era terrorífico. A 20 bolivianos el dólar, el salario mínimo de 2.700 bolivianos. se había reducido a 135 dólares. Tomando en cuenta que en Bolivia casi todos los precios están indexados al del dólar paralelo, la caída del poder adquisitivo fue estrepitosa. Hoy, con las expectativas de un gran apoyo internacional y con el tipo de cambio a 10, el salario mínimo recupera el 100% de lo que había perdido.
En esta estabilización, ojalá sea sostenible, ganamos todos. El salario mínimo mantiene su poder adquisitivo. El impacto también alcanza a todos, funcionarios públicos, profesionales, comerciantes, etc.
Si Rodrigo logra consolidar esta estabilidad, el principal afectado será Evo Morales que, como hiena, buscará otros deleznables escenarios de desestabilización. Y eso es lo que precisamente está haciendo.
Para provocar quiebre y ruptura, está dinamitando la relación Paz-Lara. Lógico, si Lara entra en su juego puede provocar escenarios complejos de ingobernabilidad, poniendo en riesgo la estabilidad política y el cumplimiento del mandato.
Pues bien, ¿qué debe hacer Rodrigo frente a ese escenario? Obviamente, debe anularlo. Pero, decidiendo con cuidado y estratégicamente el momento.
Primero, debe estabilizar la economía, resolviendo los temas urgentes: el combustible, los dólares y la inflación. Si tiene éxito en este gran desafío, ganara mucha legitimidad. En política, la legitimidad es de vital importancia.
Revestido de legitimidad, en una segunda etapa, recién debe ir a la “caza” de Evo Morales. Esta decisión, por la legitimidad mencionada, tendrá bastante apoyo. Es una tarea insoslayable. Si no lo hace, podría ser engullido.
Si es, “física y mentalmente, un toro” y un “torero”, como dice su padre, debe enfrentarlo y anularlo políticamente. Tiene todo el poder del Estado, además, de los astros alineados.
El autor es profesor de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Mayor de San Simón
Columnas de ROLANDO TELLERÍA A.





















