México y las lecciones de la caída del “Mencho”
La noticia sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el “Mencho”, durante un operativo militar en un centro vacacional desató una ola de violencia en México el domingo recién pasado y hasta obligó a cerrar la circulación en gran parte del territorio por 252 bloqueos simúltaneos en rutas estratégicas en ese país.
Las repercusiones mundiales no se dejaron esperar y la primera sensación fue la de un triunfo para la seguridad nacional debido a que se trata de uno de los criminales más sanguinarios y líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Se espera que su fin contribuya a la pacificación de un país herido por la narcoviolencia. Sin embargo, los analistas advierten que históricamente la estrategia de “cortar la cabeza” de la serpiente ha demostrado ser insuficiente.
El “Mencho” era un mexicano nacido en una familia rural que de joven emigró a EEUU y fue deportado por narcotráfico. De retorno a su país trabajó como policía en Jalisco hasta que se involucró en el narcotráfico, comenzando por la venta al menudeo hasta llegar a ser el narco más buscado después del “Chapo” Guzmán.
Comenzó brindando protección al narcotraficante Valencia Cornelio el “Maradona”, del cartel de Los Valencia. “El grupo tenía una alianza con el Cartel de Sinaloa, pero ambas organizaciones se separaron en 2010 tras la muerte de uno de sus fundadores, Ignacio "Nacho" Coronel.
Mencho, al lado de su cuñado Abigael González Valencia, el "Cuini", heredó parte de su estructura. A partir de ese momento nació el CJNG. Y la carrera delincuencial del “Mencho" se aceleró”, refiere una publicación de BBC Mundo.
Se estima que desde 2017, el Cártel de Jalisco comenzó a potenciarse hasta convertirse en un organización criminal con características militares. Sus actividades no tienen precedentes en México debido a que su accionar se ha desbordado y afectado a la población por el reclutamiento de cientos de jóvenes para convertirlos en sicarios.
El Rancho Izaguirre, en Guadalajara, descubierto en 2024 es una muestra del flagelo que sufren los mexicanos por la narcoviolencia. El lugar calificado como un “centro de reclutamiento y exterminio” es una prueba de la crueldad con la que operan los cárteles.
No fue hasta 2026, cuando México decidió combatir con todo al “Mencho”, en parte por la presión que EEUU ejerce contra el Gobierno de Claudia Sheinbaum a pocos meses del Mundial de Fútbol.
En México existía una gran expectativa porque el “Mencho” fuera capturado con vida para que responda sus crimines y también para que revele las ramificaciones de su organización; eso no ocurrió.
México aún tiene un largo camino para erradicar la narcoviolencia y su experiencia debe servir como un espejo para los países que aún están a tiempo de contener esta pesadilla.




















