Urge salvar la economía
¿Cómo se reconstruye la economía de un país impactado por más de un mes de bloqueos en las carreteras sin que el Gobierno haya podido evitarlos o solucionarlos a tiempo? Después de 48 días de parálisis en los caminos que conectan oriente con occidente, el aparato productivo agoniza y el resultado de esta tragedia son 2.760 millones de dólares de pérdidas, según la Cámara Nacional de Industrias (CNI).
El cálculo que manejan los empresarios en Cochabamba retrata esta crisis como una de las peores y quizá solo comparable con los efectos de la pandemia de Covid-19, en 2020, cuando el país se paralizó y dejó a miles de personas sin empleo y empresas cerradas.
De acuerdo con la Federación de Entidades Privadas de Cochabamba (FEPC), el daño que han ocasionado los bloqueos contra el Gobierno en realidad ha sido contra los bolivianos al provocar pérdidas solo comparables con toda la inversión que recibió el país durante todo 2025. El resultado no es nada menos que desastroso.
La FEPC señaló que el contraste con la inversión directa es crítico. “En 2025, Bolivia recibió $us 1.020 millones de inversión directa bruta, mientras que la afectación acumulada por bloqueos en 2026 ya alcanza a $us 2.089 millones”, remarcan los empresarios.
Las cifras para un país que ya lidiaba con una crisis interna marcada por la escasez de divisas y las filas para combustible, los bloqueos de las carreteras fue un golpe directo al corazón de una economía duramente golpeada.
¿Cuál será el efecto de esta crisis? Según la Fundación Jubileo, la pobreza en Bolivia aumentará y alcanzará hasta el 47 por ciento de la población —equivalente a unos 5,8 millones de personas— debido a una crisis multidimensional, la inflación, el encarecimiento de los alimentos y los conflictos. Sí, casi la mitad de los bolivianos se verá seriamente impactado.
¿Cómo se recompone la economía? Los sectores productivos han planteado la necesidad de pacificar el país y contar con un plan de salvataje integral que abarque a todos los sectores desde el exportador hasta el gremial y el transportista.
En este ámbito se incluyen los planes de reprogramación de créditos para los prestatarios, el acceso a créditos para los sectores productivos estratégicos y hasta los bonos que han planteado la CNI y la flexibilidad en las obligaciones tributarias.
Pero, quizá la medida más importante para sanar la economía boliviana pasa por entendernos y erradicar formas de protesta que solo nos hunden más. Las carreteras no se pueden cerrar, porque son como en un ser humano las venas por la circula la vida a través de insumos para el productor, alimento para los animales, combustible para el transporte y medicinas para los enfermos.
Ningún plan de salvataje de la economía funcionará si la confrontación persiste y si el Gobierno no se anticipa a los conflictos y tiene una mirada nacional. Este país necesita, urgentemente, propuestas, planes e ideas para forjar un futuro mejor para todos por igual.


















