Priorizar nuevos empleos
Ahora que el Gobierno Nacional ha profundizado su modelo económico al “sincerar” el precio de los carburantes y establecer que el diésel se venda a precio internacional en el mercado interno, es necesario que también se amplíen las políticas de reactivación económica y generación de empleos.
Tan importante como tener una economía sin maquillaje es apuntalar el crecimiento económico y las oportunidades laborales, sobre todo, para evitar el incremento de la pobreza y la extrema pobreza.
Si bien el Gobierno Nacional ha anunciado que la eliminación de la subvención al diésel estará acompañada por medidas que buscarán beneficiar a los sectores vulnerables, como las familias que recibieron la primera fase del Bono del Programa Extraordinario de Protección y Equidad (PEPE), la situación requiere de estrategias que permitan que la población económica activa acceda a fuentes de empleo dignas que le permitan mejorar sus condiciones de vida y evitar que se sumen a los bolivianos que se marchan al exterior en buscar de un mejor porvenir en tierras lejanas.
Quienes se marchan del país comentan que no lo hacen porque quieren; sino, porque ya no pueden ganarse el sustento diario en Bolivia. El costo de vida se ha encarecido tanto que les es difícil sostenerse y menos a toda una familia.
La Fundación Jubileo alertó de que seis millones de bolivianos viven en la pobreza y sectores de clase media vulnerable aumentarán esta cifra. Además, advirtió de que la clase media es frágil, un shock puede enviarlos a la pobreza y que el 84 por ciento de los bolivianos trabajan en la informalidad, sin seguro de salud, sin jubilación ni protección social.
El nuevo modelo debe promover la reactivación económica en los diferentes ámbitos públicos y privados para que las personas puedan acceder a fuentes de empleo; lo contrario, implica agudizar las asimetrías sociales y acrecentar el impacto de la eliminación del subsidio.
El desempleo no es un problema reciente en Bolivia, pero si no se asumen medidas que frenen la desocupación los resultados serán mayor pobreza y desocupación.
“Bolivia registra una de las tasas de desempleo más bajas de América Latina, pero enfrenta un desafío estructural marcado por la alta informalidad laboral, según datos del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2025 publicado por la Cepal”, según las publicaciones de los medios.
Las políticas públicas para la creación de fuentes de empleo formales es una tarea que no se puede postergar o dejar a las circunstancias o solo al sector privado. El impulso al empleo digno también requiere de generar las condiciones sociales para que las empresas e industrias realicen sus actividades con normalidad.




















