Extranjeros se enamoraron de Bolivia y decidieron quedarse
Bolivia cautivó los corazones de extranjeros que, en un principio, llegaron con la intención de trabajar o explorar sus maravillas naturales y culturales. Sin embargo, lo que comenzó como una aventura temporal se transformó en una historia de amor con este país.
Siw Broman, un corazón grande en Cochabamba
Siw Broman, originaria de Finlandia, lleva 29 años viviendo en Bolivia. Su primer encuentro con el país fue a través del trabajo humanitario con el Ejército de Salvamento y otras organizaciones de ayuda. Impulsada por su solidaridad, Siw decidió contribuir aún más al país y hace 17 años fundó Corazón Grande, una organización en Tiquipaya que acoge y apoya a niñas en situación de vulnerabilidad.
Al recorrer los pasillos del hogar que ha construido, se percibe el amor y la alegría que rodea a las jóvenes que residen allí, quienes cariñosamente se refieren a Siw y su equipo como “tías”. Broman destaca con orgullo que una de las primeras niñas que llegó a Corazón Grande, con tan sólo seis meses, está hoy está a punto de graduarse como una alumna destacada en el colegio. “Vengan a Bolivia, es un país con rica cultura. La gente es muy amable y sociable”, dijo Siw.
Vincent Kozsilovics, un enamorado de Bolivia
Vincent, un ciudadano francés, descubrió su amor por Bolivia hace una década en Argentina, donde compartió vivencias con bolivianos y quedó cautivado por su cálida personalidad. Esta experiencia lo impulsó a conocer la tierra de sus nuevos amigos y quedarse allí durante un año. Aunque después se trasladó a Japón, la atracción de Bolivia lo hizo regresar.
Fue entonces cuando conoció a la que considera su futura esposa, Valerie Monic, y decidió establecerse en suelo boliviano. “Creo que cualquier extranjero visitando Bolivia podría enamorarse del país, de su cultura y de su gente”, comentó Vincent. Describe su experiencia de vida en Bolivia como menos estresante en comparación con Francia, y menciona que la amabilidad y el cálido trato de la gente boliviana son aspectos que lo han cautivado. Vincent aconseja a los extranjros que deseen vivir en Bolivia que aprendan español y estén preparados para enfrentar los trámites burocráticos.
Daniel y su madre, un negocio familiar en Bolivia
Juliana Agudelo y Julián Reyes, madre e hijo de una familia colombiana que reside en Bolivia, han encontrado en el país una tierra para emprender y prosperar. La decisión de trasladarse fue motivada por asuntos familiares y oportunidades educativas, y aquí vieron la posibilidad de establecer su negocio El Mundo de las Piedras, basado en la labor que ya conocían: trabajar con cuarzos y piedras.
La familia colombiana se siente conquistada por la gastronomía del país y la hospitalidad de su gente. Aunque también hablan del desafío que supuso obtener los documentos necesarios, ya consideran Bolivia su hogar.
Platos preferidos de los extranjeros
La sopa de maní y el sillpancho son algunos de los platillos bolivianos que han cautivado el paladar de los extranjeros que decidieron residir en el país. “¡Bolivia invita a quedarse! La gente viene y se enamora del país. Es fácil adaptarse”, afirma Juliana con una sonrisa llena de gratitud.
Las historias de Siw, Vincent y la familia colombiana de Daniel nos muestran cómo el encanto de Bolivia ha atraído a personas de diferentes culturas y orígenes, convirtiendo este país en un hogar donde sus sueños y proyectos florecen.
Con cada paso hacia la integración, estos extranjeros enriquecen la riqueza cultural de Bolivia, demostrando que el amor por esta tierra se convierte en un lazo que perdura a lo largo del tiempo. Bolivia se convierte en un destino acogedor y apasionante para aquellos que buscan un lugar.

























