La historia vive en nuestras calles
Caminar por las calles de la ciudad de Cochabamba puede ser un recordatorio de nuestra historia, de las lecciones escolares de botánica, de literatura o de etnología…todo depende de la zona y de lo que retuvimos de esas enseñanzas.
Para comenzar, está el lado oeste del casco viejo, donde las vías que van de norte a sur ostentan los nombres de las batallas de la Independencia: Ayacucho, Junín, Hamiraya, Tumusla, Tarapacá, Falsuri, Suipacha.
Batallas y patriotas
Y todas evocan hechos heroicos: la calle Tumusla, el último enfrentamiento de los independentistas con las tropas españolas; la Falsuri, la lucha entre los hombres de José Miguel Lanza y del español Pedro Antonio Olañeta; la Hamiraya, el combate entre los hombres del realista José Manuel de Goyeneche y los rebeldes cochalas y, la Junín, la batalla por la independencia peruana.
Y de este a oeste aquella avenida que nunca duerme, la Aroma, lleva el nombre de la batalla que terminó con el triunfo de las milicias cochabambinas sobre el ejército de la corona española.
Hacia el este y hacia el sur de la plaza principal hay más evocaciones, famosas unas, poco conocidas otras: Bolívar, Sucre, el héroe Argentino José de San Martín, al expresidente José María Achá, el rebelde cochabambino Mariano Antezana, a Esteban Arze y José Miguel Lanza, caudillos que se enfrentaron a las fuerzas realistas.
El otro bando
El imperio español y los españoles y notorios de la colonia también tienen lo suyo en cuestión de calles. Y eso ocurre desde la vecindad del estadio Félix Capriles hasta la zona de Villa Galindo, donde están el parque Virrey Toledo, la calle Francisco Viedma, el marino español gobernador de la nueva Intendencia de Cochabamba desde 1785, y cuyo nombre evoca inmediatamente al mayor hospital del departamento. También las calles Garcilazo de la Vega, nombre que evoca al célebre “primer mestizo biológico y espiritual de América” o “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”, nacido en Cuzco en 1539. Y la calle Bartolomé de las Casas, nombre de un hombre menos célebre pero mucho más humano que sus contemporáneos ibéricos, pues se preocupó por el bienestar de los conquistados, al punto de ser nombrado “Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias”.
Originarios
Y éstos, los habitantes originarios de estas tierras que constituyen Bolivia están representados en sus diversas etnias en Sarcobamba, al extremo oeste de la ciudad de Cochabamba, al sur de la avenida América. Allí, las calles tienen nombres de amazónica o chaqueña musicalidad, muchos de ellos, y cargados de energía telúrica, todos. Nombres como Mataco, Leco, Chipaya, Yuracaré, Movima, Baure, Guarasuwe, Canichana, Chiriguano, Azanaque, Yami Nawa, Arawaqui, Tapiete…
Escritores y una de 5 nombres
Los escritores se concentran al oeste de la avenida Libertador Bolívar y muchas de las calles que portan sus nombres son aledañas, o al menos vecinas, de la avenida Juan de la Rosa, el personaje principal de la novela histórica y homónima escrita por Nataniel Aguirre. En esa zona están la avenida Gabriel René Moreno, que recuerda al historiador y literato cruceño; la Alcides Arguedas, en homenaje al escritor, o la Lucas Jaimes y la avenida que parece tener más nombres y que todos la conocen como Perú. Esa vía se llama así solamente en su tramo comprendido entre las avenidas Tadeo Haenke y Blanco Galindo, entre esta última y la Capitán Ustáriz, su extremo sur, se llama Campero. Y Carlos Medinacelli a partir de la Haenke, hasta la Juan de la Rosa. Desde ahí, es Jaime Mendoza, pero sólo hasta la América, pues desde allí y hasta terminar se llama Jaimes Freyre.
Coincidencias imposibles
Y en Temporal Pampa existen esquinas de encuentros por demás originales y sólo posibles en Cochabamba. Dónde sino coincidirían en un ángulo de poco más o menos 90 grados y de manera sucesiva: William Shakespeare con Sófocles, Molière, Boccaccio, García Lorca, Schiller, Tolstoi, Goethe, Jack London, Thomas Mann, César Vallejo, Máximo Gorki y Alejandro Dumas.
O, casi en las mismas condiciones, Miguel de Cervantes, con Porfirio Días Machicado o Pedro Calderón de la Barca.
Y todo eso, a unas cuadras de Violetas, Pimentero, Ortigas, Jacarandás, Ciruelos, Magnolias y Margaritas, Zarzamoras, Ananas, Robles, Flores de Loto y otras especies vegetales que nombran otras calles de esta ciudad de memoria histórica y cosmopolita.
ENCUENTRO PARA SIEMPRE
Paz Juana Plácida Adela Rafaela Zamudio Rivero y Manuel Céspedes Anzoleaga nacieron con 20 años de diferencia: primero ella, en 1854, y luego él, en 1874. Y murieron en el mismo orden, pero con menos tiempo de diferencia: en 1928 ella y en 1932, él.
Espíritus afines, ambos fueron poetas y vecinos, pues sus familias poseían haciendas en Colomi. El Cronista de la Ciudad refiere que se frecuentaban con asiduidad y cultivaron una relación intensa que no prosperó en una vida de pareja.
Desde hace décadas, la ciudad los une para siempre en su paisaje urbano y en el imaginario de sus habitantes-caminantes.
Y esa unión se produce en Cala Cala, al sur de la plazuela , muy cerca de la antigua iglesia, en la esquina de donde parten las dos calles que llevan sus nombres: Adela Zamudio y Man Césped.
























