Río Rocha, situación ambiental actual
El eje metropolitano del departamento de Cochabamba está integrado por los municipios de Sacaba, Cochabamba, Tiquipaya, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe. El curso del río Rocha los atraviesa a casi todos, excepto Tiquipaya.
Los problemas ambientales del río Rocha son varios, los más importantes: aguas residuales domésticas (aguas servidas que vienen a ser el mayor problema), residuos sólidos no tratados, industrias que descargan a su cauce –de manera directa o indirecta– aguas no tratadas, asentamientos urbanos no planificados, pérdida de biodiversidad, riesgo para la salud que conllevan productos agrícolas regados con aguas contaminadas, plaguicidas, agentes tensioactivos, falta de educación ambiental, cumplimiento parcial a la auditoría ambiental controlada por la Contraloría General del Estado, y otros.
Las aguas servidas procedentes de domicilios y de actividades productivas y que llegan al río Rocha a través del alcantarillado público son la principal causa de su contaminación, puesto que esta descarga proviene de todos los municipios del eje metropolitano, ninguno posee una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR). Sacaba tiene un intento de dotarse de una PTAR que está en construcción, Cochabamba cuenta con sus pozas de sedimentación parcial mal llamadas Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, cuyo único fin es retener esas aguas residuales para usarlas en riego y derivarlas al río Rocha. Los municipios restantes descargan directamente estas aguas al río.
El 22 de octubre de 2018, se emitió una resolución administrativa de aprobación de la clasificación del agua del río Rocha: son de clase C en parte y clase D en la mayor parte, es decir, se trata de la peor agua que nuestra normativa jurídica indica (Reglamento en Materia de Contaminación Hídrica). Cada año, los municipios toman muestras de las aguas y realizan el análisis de laboratorio que indica que el río Rocha tiene metales pesados, pesticidas, tensioactivos (detergentes) y otros. Entonces, como solución primera, se debe gestionar la implementación de PTAR en todos los municipios del eje metropolitano, incluyendo Tiquipaya.
Como segundo factor que afecta al río Rocha, están los residuos sólidos y, al respecto, la falta de educación y conciencia ambiental desde los municipios resalta la ausencia de políticas de industrialización de residuos sólidos e implementación de plantas de tratamiento que hace que se agrave la contaminación ambiental. El año 2020, todos los municipios deberían contar con plantas de tratamiento conforme a la Ley 755 de Gestión Integral de Residuos Sólidos, hasta la fecha ningún municipio cumplió. Aunque cada año, desde Sacaba hasta Sipe Sipe, todos los municipios realizan la limpieza del cauce del río Rocha, el problema continúa.
El tercer problema son las actividades obras o proyectos (AOP) y las unidades industriales (UI), como lavaderos, mataderos, embutidoras, granjas porcinas y otros, que descargan directa e indirectamente sus aguas residuales al río Rocha sin previo tratamiento, lo que agrava más la contaminación ambiental. Cada AOP y UI debería contar con su propia planta de tratamiento de aguas residuales y obtener su licencia ambiental.
El cuarto problema, no menos importante, es la pérdida de biodiversidad y asentamientos urbanos no planificados. La pérdida de biodiversidad incluye peces, macroinvertebrados (insectos), aves, fitoplancton y otros seres vivos que, debido a las aguas contaminadas, dejaron de habitar el cauce del río Rocha.
A este problema se suman muchos productos agrícolas que son regados con aguas del río que contienen metales pesados y agroquímicos que se adhieren o bioacumulan en los productos agrícolas (tomate, alfalfa, maíz) que posteriormente son comprados y consumidos por la población cochabambina.
Los asentamientos urbanos ilegales y no planificados en la periferia del cauce del río Rocha generan impactos ambientales negativos por eliminación de residuos sólidos en lugares no autorizados, conexiones clandestinas de aguas servidas y otros, deteriorando aún más esa vía de agua.
Por lo tanto, recuperar el río Rocha no será posible solo con la ejecución de una limpieza un día al año o la toma de muestras de agua para emitir informes ambientales por cumplir plazos, sino requiere de políticas serias y más integrales que den solución real a los impactos ambientales y mediante el trabajo conjunto desde gobiernos locales, departamentales, nacionales y la sociedad civil.
El autor es abogado ambiental y biólogo
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