Documento. Cajías y Peres reflejan la historia de la ingeniería en Bolivia
El libro "100 años comprometidos con Bolivia" forma parte del festejo del centenario de fundación de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB).
La periodista e historiadora boliviana Guadalupe Cajías y su hijo José Alejandro Peres Cajías, profesor lector en el Departamento de Historia Económica, Instituciones, Política y
Economía Mundial de la Universidad de Barcelona, España, son los autores de la obra que será presentada hoy (19:00) en el hotel Cochabamba.
El texto refleja la historia de la entidad y la ingeniería en Bolivia, complementada con lo que acontece en el continente y el mundo.
Cajías señaló que la obra es particularmente importante porque la historiografía boliviana se ha ocupado de dos temáticas extremas: por una parte, la referida al Estado, las batallas y la política, entre otros temas, que abarcó hasta comienzos del siglo XX, para después dar paso a una corriente muy fuerte del sindicalismo, existiendo miles de títulos sobre estas investigaciones.
“En cambio, sobre las industrias bolivianas y el desarrollo de la ingeniería, que es clave para el desarrollo económico de Bolivia, no hay ni diez textos. Entonces, el desafío era desarrollar un trabajo de historia, pero no solamente de una entidad, sino dentro de una sociedad específica, es decir, de la boliviana desde el inicio del siglo XX hasta la actualidad, bajo un paraguas nacional e internacional”, sostuvo.
Más adelante, explicó que desde el siglo XX se nota la diferencia de cuántos ingenieros se formaron, cuántas escuelas de ingeniería existían y cuánta demanda de trabajo de ingeniería hubo, convirtiéndose en aspectos primordiales que fueron marcando la diferencia entre naciones que van prosperando con los subdesarrollados. Puso como ejemplo a los países nórdicos, ya que tenían indicadores socioeconómicos similares a los de Bolivia, Perú y Chile al inicio del siglo XX; sin embargo, remarcó que al haber hecho énfasis en las escuelas de ingeniería despegaron de una forma distinta, y los países que carecían de recursos naturales dieron mucho impulso a la ciencia van a tener un desarrollo distinto.
La escritora contó que también analizaron la diferencia de los ingenieros que llegaron de Europa para el noreste, en donde se explotaba la quinina, goma, con los que trabajaron en las minas.
“Son figuras que están relacionadas con las grandes empresas mineras que van a impulsar el desarrollo de la minería. Aniceto Arce, por ejemplo, dueño de la compañía Huanchaca, trajo a ingenieros para sus minas y muchos de ellos se quedaron en Bolivia para desarrollar la ingeniería. Lo propio aconteció con Simón I. Patiño, quien invitó a ingenieros extranjeros para organizar una verdadera empresa capitalista, moderna. Asimismo, crea la fundación que lleva su nombre, para ayudar a la formación científica de jóvenes bolivianos, consiguiendo los mejores auspicios, propiciando que los alumnos becados obtengan grandes beneficios en sus estudios”, añadió.
En ese contexto, Cajías señaló que la ingeniería marcó el cambio, primero en La Paz, luego en Oruro y después en el resto del país, generando el progreso en el país.
“Basta abrir un grifo o hacer un clic y tenemos luz: es producto del trabajo de la ingeniería”.























