Vehículos robados en Chile
Los recientes escándalos relacionados con vehículos robados en Chile e internados de manera ilegal a Bolivia han suscitado una reunión de altas autoridades gubernamentales de ambos países con el fin coordinar acciones conjuntas para combatir esta actividad delincuencial.
El problema existe hace al menos más de una década, pero en los últimos meses ha alcanzado una magnitud muy peligrosa, y bochornosa, que complica al mismo Gobierno —que inició una investigación al respecto— y pone en mayor evidencia, si eso es aún posible, las serias falencias, sino complicidades, de las instancias nacionales vinculadas con la represión al contrabando.
En efecto, el pasado mes de mayo, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo (Conamaq) devolvió una vagoneta robada en Chile que había recibido del presidente del Estado en calidad de donación.
Otro vehículo de la misma procedencia ilegal fue entregado por el Ministerio de la Presidencia a la Asamblea Legislativa Plurinacional, en cuyo estacionamiento fue hallado por una diputada opositora.
Más casos similares fueron denunciados por una ONG chilena que ayuda a las víctimas de robo de vehículos a encontrar sus motorizados en Bolivia e intentar recuperarlos, lo que puede ser tan complicado como ubicar el bien sustraído.
Eso es lo que ocurrió hace pocos días en Challapata donde dos ciudadanos chilenos fueron atacados cuando intentaban recuperar un tracto camión robado en Calama, Chile, semanas antes. Uno de ellos recibió dos balazos en la espalda y quedó paralizado de medio cuerpo.
El caso provocó la reacción de transportistas chilenos y bolivianos y, al parecer, precipitó la concertación del encuentro de autoridades de los gobiernos chileno y boliviano, ayer en Iquique.
El resultado más significativo de esa reunión es el acuerdo para implementar un registro en línea, compartido por ambos países, que contará con información de los vehículos robados en Chile, lo que facilitará pruebas a la Policía Boliviana para recuperarlos, procesar a los responsables y devolver los motorizados a sus propietarios.
Esa es la expectativa manifestada por el subsecretario del Interior de Chile al término de su reunión con el ministro de Gobierno de Bolivia.
Una expectativa que, para concretarse, necesitará mucho más que una base de datos de los vehículos robados en Chile, considerando que, de acuerdo con un informe policial, en Bolivia existen 67 ferias donde se comercializan vehículos indocumentados, y en la mayor parte de ellas, en 52, existe riesgo al momento de realizar operativos, debido a la agresividad de pobladores y vendedores.




















