Víctimas de desastres naturales
Ya son ocho los municipios de Cochabamba que están afectados por los desastres naturales, cinco corresponden al trópico, como Chimoré y Puerto Villarroel que reportan pérdidas en viviendas, caminos, puentes y cultivos de arroz, yuca, banano y cítricos.
En el municipio de Pojo, la producción de durazno de las comunidades de Diampampa, Río Grande, Capilla y San José, no pudo salir a tiempo por la caída de un puente que dejó incomunicadas a las poblaciones.
Hay familias que han perdido todo y comunidades que tienen sus caminos y construcciones anegados. Otras han quedado aisladas por la crecida de los ríos. Muchas están en refugios que se sostienen con la colaboración de las instituciones como la Gobernación de Cochabamba y las alcaldías.
Como suele ocurrir en estos casos, la situación ha rebasado la capacidad y requieren la ayuda del gobierno nacional.
Hay más de cuatro mil familias afectadas por distintos fenómenos como las riadas, inundaciones y granizadas. Además, se han perdido unas cinco mil hectáreas de cultivos y varias comunidades quedaron aisladas sin poder sacar su producción agrícola.
Los desastres tienen un impacto económico en la vida de las personas. Más allá de la cantidad de hectáreas inundadas, muchos de los afectados suelen ser pequeños y medianos productores cuyos cultivos son de autosustento.
Los primeros daños que las inundaciones han dejado en Cochabamba, porque la temporada de lluvias recién comienza, son una señal para que las alcaldías y la gobernación refuercen los trabajos de prevención mejorando el cauce de los ríos y trabajando en mecanismos de alerta temprana para que las crecidas no sorprenden a las familias que están en las zonas de riesgos.
Los perjuicios tendrían también que motivar a las instancias correspondientes a realizar trabajos coordinados, por ejemplo la limpieza de los caminos que conectan los centros de producción con las vías fundamentales.
La Cámara Agropecuaria de Cochabamba puntualizó que sólo en el trópico de Cochabamba unas 20 mil familias viven de la producción de banano, uno de los cultivos que ha sido más afectado por la crecida de los ríos.
Por ello, hizo un llamado para que las instituciones intensifique su trabajo en la mitigación de los efectos del desastre habilitando los accesos a las plantaciones.
Los damnificados también requieren de la atención del nivel nacional, sobre todo, para la fase posdesastres, que es vital para minimizar las pérdidas económicas y reconstruir las infraestructuras dañadas.
Como en toda emergencia y desastre es primordial que las institucionales locales, departamentales y nacionales trabajen de manera mancomunada para mitigar los daños que deja la fuerza de la naturaleza.
La sociedad boliviana también necesita ser más empática con los afectados y damnificados y demostrar su solidaridad.




















