Privilegiar la salud
La salud es reconocida en la Constitución Política del Estado de Bolivia como un derecho fundamental y una función suprema de los gobernantes al señalar que “el Estado tiene la obligación indeclinable de garantizar su acceso universal, gratuito y equitativo, priorizando siempre la promoción de la salud y la prevención de enfermedades”. Sin embargo, aunque esté establecido este derecho no siempre se ejerce y respeta.
A pesar del cambio de autoridades nacionales, departamentales y municipales, la mayoría de los males de la atención en salud continúan en Bolivia y particularmente en Cochabamba. El hacinamiento y las filas de personas quienes duermen afuera de los hospitales por una ficha para recibir atención es un drama que no se puede revertir y que muestra la precariedad del sistema de salud.
La realidad es que quienes más padecen las debilidades de la atención en salud son los pacientes con enfermedades crónicas como insuficiencia renal, cáncer, diabetes y otras que obligan a las personas a cumplir con tratamientos rigurosos y costosos, que, si bien pueden ser cubiertos por los hospitales públicos, implica peregrinar por los establecimientos sanitarios.
La historia se repite en los servicios de la seguridad social, con el agravante de que la mayoría de los pacientes son personas de la tercera edad, que han cumplido con su ciclo laboral y, ahora, esperan una atención con calidad y calidez. Sin embargo, se encuentran con procedimientos lentos y burocráticos para acceder a los tratamientos más delicados y complejos.
En Cochabamba hay proyectos inconclusos que demandaron una gran inversión de recursos; pero, que hoy no tienen ninguna utilidad para la población. Incluso, el antiguo hospital Viedma, que en el pasado fue un referente, está convertido en un parqueo de vehículos y su infraestructura continúa en proceso de deterioro.
El caso más crítico es el abandono del hospital pediátrico, dos edificios con un helipuerto que debe ser demolido, según la última recomendación técnica; pero, continúa abandonado. A las infraestructuras sin uso y sin terminar se suma la Unidad de Radioterapia, una de las grandes necesidades para aliviar a los pacientes con cáncer, que está sin terminar.
En procura de mejorar la atención en salud en Cochabamba y cubrir el déficit histórico de ítems, la Brigada Parlamentaria, junto a varias instituciones, impulsa una comisión de salud que busca acelerar las gestiones ante el Ministerio de Salud para atender las necesidades más urgentes de los hospitales y evitar que el departamento sufra una reducción del personal, que repercuta en la calidad de atención y el funcionamiento de los servicios.
Todas las gestiones y encuentros que se realicen por la salud son positivas y se deben respaldar en una agenda con objetivos claros para que se traduzcan en resultados que beneficien a la población.



















