Día Mundial del Folclore
El 22 de agosto de cada año se celebra el Día Mundial del Folclore para destacar y rendir homenaje a las principales expresiones artísticas de los países con una enorme riqueza cultural, como Bolivia.
¿Por qué se recuerda este día? De acuerdo con los antecedentes, esta fecha es además un reconocimiento al arqueólogo británico William Jhon Thoms, quien fue uno de los primeros en utilizar el término en 1846, en la columna de un periódico para expresar el saber de un pueblo. La palabra folk (pueblo) y lore (saber).
Con el paso del tiempo su uso se ha generalizado para referirse a las manifestaciones culturales auténticas que forman parte de la identidad de un pueblo.
En Bolivia, el Día del Folclore se recuerda con énfasis en las danzas y se realizan actividades en plazas y parques para mostrar lo mejor del folclore.
En Cochabamba, el Día Mundial del Folclore se celebrará con varias actividades, como un festival de danzas en la Plaza de Las Banderas. En La Paz, los estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) han realizado una recopilación e investigación de las danzas más representativas de nuestra cultura para mantener la memoria histórica.
Aunque Bolivia es país con una enorme riqueza cultural, necesita registrar y salvaguardar sus manifestaciones para evitar el plagio de nuestro patrimonio cultural. La difusión es un mecanismo esencial para identificar el origen de las danzas, música, vestimenta y sentido de cada expresión.
Las autoridades responsables de la promoción de la cultura y los legisladores están llamados a apoyar las distintas manifestaciones culturales y a generar los mecanismos jurídicos para su defensa fuera de nuestras fronteras culturales.
No es suficiente sentirnos orgullosos de la morenada, diablada, tinku, caporal, llamerada, salay, saya, taquirari, carnavalito, chovena, macheteros, kullawada, waka waka, cueca, suri sicuri, chutas, antawara, tarqueada, tobas, pujllay y tantas otras danzas; sino, que es necesario asumir acciones de promoción, revalorización y defensa de las danzas representativas al dar a conocer al mundo su verdadero origen.
Enaltecer nuestro folclore también significa que en cada actividad se respete su interpretación, que los danzarines y bandas tengan el espacio y las condiciones para hacer una buena representación. Las entradas folclóricas tienen que ser organizadas con énfasis en la cultura y no en el comercio y la venta de espacios. También, se debe apoyar y promover la investigación y catalogación de todas las manifestaciones folclóricas de Bolivia. De esa forma también se protegerá nuestra herencia cultural y se la transmitirá a las nuevas generaciones para que se mantengan en la memoria de todos y no desaparezcan.






















