Urge frenar los feminicidios
Las víctimas de feminicidio en Bolivia ya llegan a 60, nueve de estas solo en el departamento de Cochabamba. El caso más reciente es el de una joven de 19 años muestra que la violencia machista afecta a los sectores más jóvenes y que no existen acciones de prevención contra este flagelo.
No se trata solo de cifras, sino de vidas truncadas, de niños y niñas que quedan huérfanos y con las heridas de la violencia.
La historia de Kelly Nicol (19 años), Jhoselyn (17 años), Ingrid (31 años) y de Máxima (27 años) y de otras víctimas de la violencia de género no son cifras; sino, personas, mujeres y familias que quedan heridas. Sin embargo, también, desnudan la falta de prevención de la violencia en las parejas jóvenes y la ausencia de políticas para promover la equidad de genero y cultura de paz en la escuela, el hogar y la sociedad.
La muerte de mujeres jóvenes es una alerta para que las acciones de prevención se enfoquen con prioridad en este grupo.
La coordinadora nacional de Voces Libres, Mercedes Cortez, alertó sobre la violencia machista en las parejas jóvenes, que muchas veces comienzan en edad escolar con tensiones por celos, control y dependencia emocional.
El caso más reciente es preocupante porque la víctima y el agresor mantuvieron una relación casi por cinco años, pero marcada por una violencia silenciosa y que terminó en un desenlace fatal.
La violencia en las parejas jóvenes requiere más atención. “Este caso en particular nos demuestra estos dos jovencitos, sobre todo la víctima que ha sido asesinada de la peor manera”, denunció Cortez, al recordar que Kelly apenas había terminado el colegio y estaba comenzando a construir su futuro profesional, según la Red Uno.
Cochabamba es la tercera ciudad con más feminicidios en Bolivia. En 2025, se registraron 13 feminicidios en el departamento. La Paz acumula la mayor cantidad con 21 y le sigue Santa Cruz con 11. Luego, está Oruro con ocho, Potosí con cuatro, Chuquisaca con tres, Tarija con dos, Beni y Pando con uno respectivamente.
Los asesinatos de mujeres por razones de género son un flagelo que difícilmente se neutralizará solo con leyes y sanciones más duras. A pesar de los avances de la Ley 348 que Garantiza a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, la realidad nos muestra que la violencia machista subsiste en los espacios que deberían ser los más seguros: la familia y la escuela. Las 60 vidas que se han perdido deben ser un punto de inflexión para que las autoridades refuercen las acciones de prevención e incluyan en este camino a la educación.
También es necesario que las alcaldías y gobernaciones asignen los presupuestos necesarios para incidir en la prevención y las relaciones de respeto desde los niños, adolescentes y jóvenes. En ese sentido es importante innovar estrategias y resaltar el aporte de las mujeres en el día a día y todos los ámbitos de la vida.





















