Un grito contra la inseguridad
Las recientes ejecuciones que han terminado la paz en San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, son una severa llamada de atención para reforzar la seguridad interna por la facilidad que tienen los grupos criminales para ingresar al país y, principalmente, para atravesar las fronteras para cumplir su misión: ejecutar a sus víctimas. Dejan claro que no les interesa dialogar y menos negociar.
Las cuatro muertes en menos de tres días en San Ignacio de Velasco lamentablemente se suman a la triste estadística de los sicariatos en San Matías y otras regiones afectadas como el narcotráfico como el trópico de Cochabamba; Guayaramerín, en Beni, y la propia ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
Las muertes, una de ellas incluso transmitida por una plataforma, terminó de quebrar a la población en San Ignacio de Velasco que, como todos los municipios golpeados por este flagelo, claman por seguridad.
“La población exige a gritos seguridad, certidumbre. Nos hemos caracterizado por ser un municipio que crece con oportunidades, por eso no puede quedarse opacado por estos acontecimientos”, exigió el alcalde Felman Gómez Paesano.
Las primeras medidas para combatir el crimen organizado en San Ignacio de Velasco en el ámbito operacional con la movilización de grupos de élite son un mecanismo para neutralizar al crimen organizado; pero, necesariamente deben acompañarse por planes que permitan identificar a los líderes de las bandas con el intercambio de información y la ampliación de las investigaciones a otros ámbitos que eliminen esta amenaza que se cierne sobre toda una población indefensa y que solo exige tener las condiciones para desarrollar sus actividades.
Tan grave como los hechos de sicariato es la rapidez con la que son liberados los integrantes del grupo de seguridad del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset quien se refugió en Bolivia. El desequilibrio que muestran los administradores de justicia con quienes deben ser investigados por su relación con el crimen organizado y el narcotráfico a nivel internacional debe merecer una revisión de las instancias de control disciplinario judicial.
¿Dónde quedó el cambio de la justicia? Si bien la detención preventiva es la excepción y no la regla, las disposiciones judiciales que favorecen a los implicados en los grandes casos de narcotráfico merecen ser revisadas por las instancias disciplinarias debido a que en los demás casos es común que se rechace la detención domiciliaria y otras medidas para asegurar la averiguación de la verdad. Otra razón para que las cárceles estén hacinadas es la retardación de justicia, porque los juzgados difícilmente pueden cumplir los plazos procesales para atender los requerimientos de las personas privadas de libertad.





















