Psicología para vivir mejor
Texto: Verónica Trigo Padilla
Foto: Hernán Andia
La idea de visitar al psicoterapeuta está rodeada de creencias erróneas. En estas líneas el lector podrá comprender cómo la psicología puede contribuir al bienestar integral.
La psicología es una disciplina que, a través de métodos científicos, estudia al ser humano para comprender su comportamiento, emociones, pensamientos, personalidad, reacciones y relaciones. No sólo trabaja con la patología, sino que brinda conocimiento para aplicarlo a la vida cotidiana.
La psicoterapia y la psicoeducación nos permiten conocer ese misterioso mundo interior y nos dan claves para utilizarlo a nuestro favor. “Comprender es aliviar”, en términos de la psiquiatra Marian Rojas.
La psicoterapia facilita un proceso que, a través del diálogo, brinda autoconocimiento, comprensión, alternativas de solución, nuevos significados y estrategias prácticas que ayuden a mejorar la calidad de vida personal e interpersonal.
La reflexión es imprescindible para el crecimiento personal, sin el ejercicio del razonamiento sólo activamos nuestro cerebro primitivo que nos hace actuar impulsivamente. Darse un tiempo para pensar, conectar con las emociones, validarlas, entender lo que subyace a ellas y buscar opciones de solución sanas, nos permite evolucionar, ir más allá de nuestras reacciones inmediatas y responder a nuestras circunstancias con más conciencia y libertad, sin ser prisioneros de nuestro pasado, impulsos, malos hábitos, heridas abiertas y la presión social.
Dentro de la psicoterapia hay especialidades: individual, de pareja, con niños y otras. Lamentablemente, en Bolivia, muchos psicólogos dicen trabajar en estas distintas áreas, sin haber hecho una especialización. Pero al carecer del conocimiento y técnicas adecuadas para el caso, desacreditan toda la disciplina. Por eso, es aconsejable recurrir al profesional especializado en relación con el motivo de consulta.
El estudio de la psicología toma entre 4 y 5 años y las especializaciones pueden durar de 1 a 5 años. Es importante diferenciar lo que un psicólogo especializado puede ofrecer frente a la nueva ola de coaches que han estudiado cinco meses y que no pueden abordar patologías ni profundizar más allá de lo aprendido en ese corto tiempo.
En cuanto a la psicoeducación, si bien es reciente el interés por la educación emocional, esta es esencial para un desarrollo integral y el empoderamiento personal. Al respecto, la filosofía del empoderamiento fue, en parte, impulsada por Paulo Freire con dos conceptos sobre la educación: concienciación (que cultiva el pensamiento crítico) y emancipación (que dota de independencia). La psicoeducación tiene precisamente esos dos efectos: el conocimiento reflexivo y los recursos para vivir con independencia emocional.
Es importante partir de la idea de que todo lo que hacemos, incluidos nuestros errores, son un intento de solución y es lo que el enfoque sistémico denomina “la sabiduría del paciente”. Este concepto explica que para resolver nuestros conflictos elegimos la mejor alternativa de acuerdo a nuestras capacidades, conocimiento y contexto. Los cursos psicoeducativos nos revelan información y nos dan recursos para responder a nuestra vida de manera más asertiva y saludable.
Hacernos cargo de nuestra vida requiere buscar alternativas constructivas para lograr bienestar. Por lo tanto, es signo de inteligencia buscar ayuda psicológica cuando uno mismo o el entorno no sabe cómo resolver una dificultad, para prevenir problemas o para potenciar el crecimiento personal y el bienestar relacional.
Mgr. Verónica Trigo Padilla
Es psicóloga licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid.
Ha realizado cuatro posgrados en España.
Tiene experiencia profesional en España, Estados Unidos, Inglaterra y Bolivia.
Ejerce la profesión hace más de 14 años, trabaja como terapeuta individual, familiar, de pareja, con niños y adolescentes.
Es docente de posgrado de la UCB y de la UPB.
























